Desde su origen, el capitalismo supo encubrir con un manto de legalidad una de las expresiones más voluminosas del robo a la sociedad: la explotación del trabajo asalariado, la apropiación de una gran parte del valor creado por la fuerza de trabajo manual e intelectual de los seres humanos: la plusvalía.
Igual, dotó a las grandes compañías y corporaciones, a burgueses y latifundistas, de títulos de propiedad sobre riquezas contenidas en la naturaleza, despojando de ellas a gran parte de la colectividad.
Nada de eso es delito sancionable en esta sociedad, pero tampoco las violaciones a la ley cometidas a beneficio de los poderosos. Para eso existe el reino de la impunidad que protege además el crimen de Estado, el narcodelito mayor, la corrupción administrativa y empresarial, el tráfico de influencias, la evasión de impuestos, las sobrevaluaciones y subvaluaciones para estafar al Estado, y cualquier fechoría mayor.
Entonces inducen a la sociedad empobrecida, hastiada de agresiones a cargo de delincuentes menores, a odiar exclusivamente a los rateros de origen pobre; mientras los voceros del orden esgrimen la ley cuando los instintos primarios conducen a horribles linchamientos, que nunca incluyen a los matones de la Policía, protectores y socios de bandas de todo tipo.
No pocas bancas y bancos asaltan a la población indefensa, pero la ira inducida solo apunta contra los delincuentitos que intentan asaltar. El sistema protege a los jerarcas de la corrupción y del delito.
Muchos jefes policiales y militares tienen sicarios. para, en casos como el de Paya y el de Figueroa Agosto, eliminar a los eslabones fuera de control. Matan 9 personas y pretenden cerrar el caso involucrando personas que nada tienen que ver con esos crímenes. Un Ministerio Público venal acepta su increíble leyenda.
Por demás, la Policía mata a un menor y a un joven durante una protesta en Capotillo y se arroga el derecho de amenazar y burlarse de los familiares de las víctimas Cuando éstos estallan de indignación en pleno Palacio de Justicia, esgrimen la solemnidad de esta santa sede de fiscales y jueces que protegen la estafa de la Sun Land, el tumbe de Paya, el tumbe de Agosto e innumerables delitos realizados a la sombra y con los instrumentos del gobierno y el poder.
¿Hasta cuando soportaremos tanta basura?

