Me he detenido a analizar las causas de los resultados electorales de los comicios celebrados en el país a raíz de la desaparición de la tiranía trujillista y sobre esa temática he dictado conferencias en diferentes puntos del país.
Hay un conjunto de circunstancias que me hacen sostener la tesis de que el Partido Revolucionario Dominicano ganaría el próximo certamen electoral. Es ilógico que el oficialismo retenga el poder en un escenario desfavorable, que se expresa con quiebra de los sectores productivos, inflación injustificada, especulación en los precios de los carburantes, desempleo, criminalidad y corrupción administrativa sin precedentes.
¿Con un panorama similar es posible que el PLD gane el torneo electoral? ¡Imposible! Las perspectivas no se perciben aun ofertando percepciones sobre bases falsas, manipulando encuestas y usando todos los recursos del Estado.
La única alternativa que tiene el gobierno es el fraude electoral. Ahí obedece el hecho de que se haga un traje a su medida con la actual Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral. Es como si colocaran al PRD en un ¨callejón sin salida¨. Todo lo que haga la JCE sería ratificado por el TSE. Y diría el gobierno que nada pasaría.
El gobierno valora los precedentes de fraudes. En 1978 al PRD le robaron cuatro senadores y un diputado y todo se quedó igual. En 1994 al PRD lo despojaron de su triunfo y tampoco pasó nada. Y lo más reciente: en las congresuales de 2010 al partido blanco le quitaron no menos de cinco senadurías y todo siguió su curso. Inclusive hubo una que fue de forma vulgar: ¨la de Pedernales¨.
Esos precedentes de fraudes estimulan a un PLD que no tiene reparo en la comisión de perversidades, pero en esta oportunidad, si llegan a equivocarse, habrá respuesta contundente. Todo está preparado.

