Opinión

Todo según el color

Todo según el color

Hace un par de año leí el libro “El mito del Estado”, que escribió Ernst Cassirer, cuya primera edición data de 1946, y esto lo traigo a cuento porque este señor desarrolla su texto sobre una metodología que descansa en el mito como concepto y el propio cuestionamiento al mito para concluir en sus razones del Estado como un mito.

Mientras más profundizaba en su lectura recordaba con diversión y risa de mí mismo algo que me había ocurrido con mi libro “Comunicar con un pensamiento estratégico” que, habiéndolo sometido a una casa editorial internacional, con una oficina en el país, recibo su rechazo porque cuestionaron la inclusión de las teorías filosóficas sobre el pensamiento y estrategia.

Pues el libro de Cassirer está inteligente y sabiamente dividido en tres partes, una de las cuales la dedica a plantearse conceptos y funciones del mito, sin dejar de enfocar aspectos del lenguaje y la psicología de las emociones. La segunda, la lucha contra el mito en la historia de la teoría política para concluir con una tercera y última parte sobre el mito del siglo XX.

Gocé de su lectura porque, entre muchos elementos, recorrió las teorías de Sigmund Freud de la sexualidad y los mitos que este controversial psicoanalista desmonta. Alrededor del 80% y tal vez un poquito más de su contenido son conceptualizaciones e historia sobre los mitos que lleva la humanidad en sus costillas, antes de desembocar en torno al motivo de su libro, al eje central que es, precisamente, argumentos para convencernos de que el Estado es un mito.

¿Cómo pedirle a Cassirer eliminar de su libro todo lo relativo a los mitos sobre sexualidad, por ejemplo, y decir que de ninguna manera encajan en esto del Estado?
Es fácilmente comprensible que jamás podría eliminar ni una coma.

Su obra quedaría sin las razones de ser o justificaciones respecto de que el Estado es un mito. Y tal cosa me pidieron de mi libro y si eliminaba como me sugería la casa editorial todo lo relativo al pensamiento, a los conceptos de estrategia, entre otros aspectos, faltarían lo esencial para entender la idea de comunicar, por un lado, y por el otro, comunicación con un pensamiento estratégico.

El Nacional

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