Opinión

Todopoderosa ultraderecha

Todopoderosa ultraderecha

La ultraderecha ha acumulado mucho poder en Estados Unidos, y, como sector,  impone su agenda. Con la masacre realizada en Tucson, envió un mensaje al presidente Barack Obama y a todos los políticos que, con la intención de oxigenar el sistema, son proclives a tomar medidas dirigidas a aminorar el descontento popular.

La masacre del pasado sábado en Tucson, Arizona, fue el saldo de un ataque dirigido contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords. Causó la muerte a seis personas (se menciona  a Christina Taylor por sus nueve añitos y sus grandes sueños) y dejó 13 heridos, incluyendo a la congresista, baleada en la cabeza. 

Casada con un oficial piloto que sirve a la NASA y a la Marina de New Jersey, Giffords ha actuado como una demócrata cuasi conservadora al considerar un derecho el porte de armas. Tomó, sin embargo, posiciones progresistas, al oponerse a la ley antiinmigrantes vigente en Arizona (SB 1070), y al defender los experimentos con células madre y  la reforma al sistema sanitario impulsada por Barack Obama, reforma que los conservadores tratan de revertir, por considerar que saca al sector Salud del esquema de libre comercio.

La ultraderecha no negocia la aplicación del modelo neoliberal  y las ganancias.  Obama y sus partidarios no han afectado el negocio de la guerra, pero la reforma en salud afecta a ciertos negocios.

Los ultraconservadores son mayoría en la Cámara de Representantes y tienen gran presencia en el Senado. Comienzan a reducir los espacios de autonomía a grupos que, aunque carecen de coherencia doctrinaria para ser progresistas, son  partidarios de reformas. Aprovecha la falta de consistencia de los mismos, y los golpea.

La falta de consistencia se revela, por ejemplo, en la posición del sheriff Clarence Dupnik, quien el año pasado dijo que no acataría la SB 1070, porque es racista. El pasado sábado dijo que la masacre fue una consecuencia del odio político. Sin embargo, el lunes, dijo que el sospechoso, Jared Lee Loughner, es un desequilibrado y  actuó en solitario.

Si obedeció a intimidación o a desconocimiento en torno a la capacidad criminal de la ultraderecha en su país la rectificación de Dupnik, no se sabe; pero hay que preguntar si es Loughner  el autor de las amenazas que han recibido   congresistas demócratas de la frontera con México, y que destaca en San Diego Bob Filner. En marzo, fue casi destruida la oficina de Giffords, y a mediados de 2009 un hombre fue detenido al dejar caer un arma  en un acto presidido por ella.

¿Todo esto lo hizo un demente? Si la ultraderecha  logra presentar la  masacre de Tucson como hecho aislado, otras víctimas habrá… Y los halcones brindarán bajo techo… Comprometieron a Obama para seguir la fiesta… Y servir en ella té con veneno integrado… Lo demás, es pose.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación