Opinión

Tolerancia cero

Tolerancia cero

Vituperar de forma insidiosa, como lo hacen los fariseos que pululan el ámbito nacional, no es la mejor manera para ayudar una sociedad en declive, en muchos aspectos como el nuestro.

Si usamos adecuadamente nuestro coeficiente intelectual nos daremos cuenta de que la escala de valores ha cambiado drásticamente en los últimos tiempos. El dinero se ha impuesto a la moral, adquirirlo, y con éste el poder que tenerlo otorga, es la meta más apetecida de una gran mayoría, quiénes víctimas de su ambición desmedida hacen lo que sea para lograrlo; es así que vemos a un parrandero, verde y muy casado vejestorio, quien con su billetera como tarjeta de presentación es muy bien recibido por los padres de una púber, que verán en el valetudinario la “protección” que su hija necesita.

Carece de importancia obnubilar mentes, expendiendo todo tipo de alucinantes y hacerse reo de un crimen de lesa humanidad como lo es el narcotráfico, cuyos efectos colaterales recogen un amplio mosaico delincuencial y que es obligatorio enfrentar desde todos los estamentos con mano dura y tolerancia cero. Pero cuando estos maleantes, agresores sin causa, son atrapados por la Policía, un juez inoperante, corrupto y muchas veces pagado por el narco o designados por superiores para recibir «líneas», los deja en libertad con asombroso desparpajo, a sabiendas que como mucho recibirá una amonestación en privado, y en la mayoría de los casos quedan impune las dos caras del delito.

Es vergonzoso, engancharse a político o asumir una posición pública de cualquier índole, sin más mira que los beneficios que este rol genera; ver la cantidad de personas amorales e incapaces de encausar sus propias vidas, teniendo o aspirando una curul, sin más nada que ofrecer que sus propias carencias.

Por ello considero una actitud intolerable y oportunista que afortunadamente no tuvo eco, de grupúsculos frugales de la institución policial y vocingleros pagos por el narcotráfico, que mediante actos solapados traten de colocar un epitafio en la silla del mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, quien con presteza, dedicación e insobornable honradez y acompañado de un equipo de profesionales excelentes, ha incoado prerrogativas para dignificar, no sólo a los miembros de la institución que preside, sino que es un abanderado implementado estrategias para combatir la delincuencia en todas sus facetas y cuyo auge no es por deficiencia policial, sino producto de otros factores.

El Nacional

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