La Liga Dominicana de Béisbol Profesional (LIDOM), y la Federación de Peloteros Profesionales (FENAPEPRO), conocen las pretensiones del sindicato de jugadores dominicanos de béisbol.
Tenemos nuestras propias conclusiones en cuanto cómo cual sería el resultado final de las conversaciones, donde se discuten entre otros, puntos delicados y asuntos económicos.
No está fuera de contexto que hagamos un recuento cómo en el pasado este tipo de diálogos entre peloteros, a través del sindicato, y dueños de equipos, representados por (LIDOM), era manejado por el anterior incúmbente de la Liga, doctor Leonardo Matos Berrido.
Aunque con él tengo una relación muy cercana, nunca le pregunté cómo era que lograba mantener, una permanente buena relación conciliatoria, alejada de conflictos, entre partes con diferentes intereses.
Es como si Matos Berrido tuviere una magia encantadora, porque siempre mantuvo un equilibrio entre peloteros y dueños de equipos, demostrando tener una mano de ceda y otra mano de hierro.
Sin en modo alguno menospreciar o pretender hacer una impropia comparación, entre el actual presidente de LIDOM y su pasado titular, nos obliga a pensar dos cosas: O que los tiempos no son los mismos, o que cada uno tiene su propio método para resolver conflictos.
Tuve informes de que (FENAPEPRO) recibía 200 mil dólares anuales y se les daba participación en tres días en medio del torneo, no habiendo sido nunca cuestionado ni enfrentado por los dueños de los equipos.
Estos, en modo alguno, no parece que aceptarían las condiciones económicamente comprometedoras, por no decir difícil de cumplir.
Parece que el presidente de (FENAPEPRO), Erick Almonte tal vez no valoró las consecuencias de la actual crisis sanitaria que vive el mundo, y por ende República Dominicana, donde hasta el negocio del béisbol de Grandes Ligas, no se sabe ciertamente cuándo comenzará y cómo funcionará.
LIDOM y su presidente es evidente que tienen a su favor un gran fundamento para no aceptar las principales propuestas de (FENAPEPRO): La publicidad, si es que se juega béisbol, no será jamás ni parecida, como lo fue hasta el torneo pasado, y ese es su principal ingreso.
Por todo lo cual me veo forzado a concluir: a) Que no habrá jamás un acuerdo o conciliación entre las partes. b) Que, si se jugara béisbol, probablemente sería una temporada recortada, que como quiera mermaría los ingresos publicitarios. c) Que como dicen los abogados, «a lo imposible, nadie está obligado», principio que favorece a (LIDOM) y no así a (FENAPEPRO).