Cooperstown
La historia que le presento hoy es motivada en base a algunos conocimientos, pero mayormente relato informaciones extraídas del Internet y de leyendas diversas sobre el béisbol.
Soy de los que se respetan en este oficio y no hago míos textos que han sido reseñados por
diversos escritores.
Me referiré a la exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown este fin de semana (el sábado a las 4:30) del periodista Dan Shaughneddy y del narrador Graham McNamee, éste último homenaje póstumo.
Al día siguiente (domingo) se abrirán los nichos del ex jardinero central Ken Griffey hijo y del
ex catcher Mike Piazza.
Cooperstown es un pequeño, pero bonito pueblo que se ubica cerca de Albany, la capital
de Nueva York.
Dice la leyenda que fue el primer lugar donde se jugó béisbol y por eso allí está el Salón de la Fama y el Museo del Béisbol
de las Grandes Ligas.
Ese pequeño pueblo tiene muy pocos habitantes y casi no hay hoteles.
He tenido la oportunidad de estar allí varias veces y me encanta el “campito”, digo yo, quizás por ser la cuna del béisbol.
A la ceremonia de este fin de semana están invitados todos los inmortales: Hank Aaron, Roberto Alomar, Luis Aparicio, Johnny Bench, Bobby Cox, Tany Pérez, Gaylord Perry, Jim Rice, Cal Ripken, Brooks Robinson, Frank Robinson, Ryne Sandberg, Andre Dawson, Rickey Henderson, Randy Johnson,
Al Kaline, Sandy Koufax, Tony LaRussa, Mike Schmidt, Joe Torres, Tom Seaver y Dave Winfield, así como los dominicanos Juan Marichal y Pedro Martínez.
Como ustedes saben, al Salón de la Fama han sido electos 217 ex peloteros, pero allí descansan también las indumentarias y sus récords de 95 ex bigleaguers de las Ligas Negras.
Se trata de un ceremonial lindo, pero a parte de las lágrimas de los exaltados, familiares y amigos,
lo que más recomiendo es un desfile que se hace por las calles del pequeño pueblo, donde participan en vehículos preparados para la ocasión, todos los ex peloteros.
Esto no solo lo disfrutan los tres mil habitantes, que según las estadísticas del estado de Nueva York, tiene Cooperstown, sino más de 50 mil personas que asisten a los actos, entre
el sábado y el domingo.
¡Se trata de un espectáculo donde siempre quisiera estar!
El Salón de la Fama de Cooperstown está abierto durante el verano, de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche.
En invierno desde las nueve antes del meridiano, hasta cinco de la tarde.
Solo está cerrado los días de Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo.
Cobran 23 dólares por entrar a los adultos, 15 a mayores de 65 años y 12 a niños de siete a 12 años. Entran gratis los menores de siete, hacia abajo.
Le recomiendo este interesante lugar, para cuando se dé una vuelta por Nueva York, no se queden
encerrados en esos apartamentos y no solo vayan de compra.
¡Espero encontrarlos por allá!

