Editorial

Tragedia

Tragedia

La historia de tragedias de tránsito en diferentes carreteras obliga a las autoridades a realizar una profunda investigación para determinar las causas, y tomar las medidas correspondientes, tras el vuelco de una voladora en el que han muerto al menos 11 personas ocurrido anoche en la autopista Las Américas.

Un suceso con un saldo tan lamentable, máxime cuando no es el único ocurrido en los últimos tiempos, representa un  toque de alarma sobre la seguridad como parte de las condiciones que deben predominar en el transporte de pasajeros. No basta con lamentaciones, sino con que cada quien asuma sus responsabilidades.

Sin adelantar juicios se sabe que hay mucha flexibilidad en la aplicación de las leyes de tránsito, sobre todo con los vehículos que transportan pasajeros. Las voladoras no sólo se desplazan a una velocidad temeraria, en que los usuarios andan con el alma en un hilo, sino que en muchas ocasiones no reúnen las condiciones mínimas para operar. Las condiciones de las vías es también un factor de incidencia en muchos choques y vuelcos.

Se trata de detalles que han de tomarse en cuenta para determinar las causas por las cuales se precipitó al mar Caribe, en el kilómetro 11 de Las Américas, la guagua repleta de pasajeros que viajaba de Santo Domingo al sector El Valiente, en la zona Este. Versiones indican que la falta de un muro, que los moradores han reclamado, pudo incidir en la tragedia.

El suceso de Las Américas, en que también unos 15 resultaron heridos, debe servir a las autoridades para revisar todo lo concerniente al transporte de pasajeros. Los vehículos y los conductores deben reunir unas condiciones mínimas para un servicio que no puede implicar ningún riesgo para la vida.

Conforme a las versiones el accidente pudo ser provocado por un desmayo que hizo que el conductor, quien también murió, perdiera el control del vehículo. Pero también se dice que a la voladora se le partió una pieza del guía y se le explotó uno de los neumáticos antes de caer al mar.

Pero no basta con determinar las causas si no se toman todas las medidas que sean necesarias para regular un sistema que, desgraciadamente, parece que opera manga por hombro, sin garantía para los usuarios.

El Nacional

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