BUENOS AIRES. AFP. «Fuimos los desaparecidos invisibles de la dictadura» argentina (1976-83), dijo Valeria Ramírez a la AFP tras denunciar ante la justicia los vejámenes a los que fue sometida durante su secuestro en una cárcel clandestina «sólo por el hecho de ser travesti».
Valeria, de 57 años, tenía 22 cuando fue secuestrada por primera vez y asegura que los secuestros de travestis «eran una práctica habitual durante la dictadura».
«No existíamos, no éramos nada, quién iba a reclamar por nosotras», relató tras declarar el miércoles ante la secretaría de Derechos Humanos en el marco del juicio por la Memoria y la Verdad, un proceso no penal que busca sacar a la luz los crímenes del régimen.
Se trata de la primera vez que se denuncia formalmente la represión a grupos sociales a causa de su inclinación sexual.
Valeria fue secuestrada en 1977 mientras ejercía la prostitución junto a otras cinco travestis y llevada al ‘Pozo de Banfield’, una cárcel clandestina donde se torturó y mató a decenas de opositores durante el régimen.

