Opinión

Tres más uno

Tres más uno

De cuatro, tres opciones presidenciales son constitucionalmente permitidas y una es completamente violatoria, ilegítima e irresponsable. Tres no tienen nada nuevo que ofrecer, si “por sus hechos los conoceréis”. Dos gobernaron, indistintamente, uno durante 12 años y el otro en un cuatrienio.

Padecemos los graves errores del actual gobernante que, desgastado, insiste en presentar un crecimiento ficticio basado en un endeudamiento superior al 60% del PBI, con lo cual compromete el futuro de la nación. La cuarta opción es, por lo visto, la única nueva, fresca, con probabilidades de introducir los cambios que demanda la sociedad para reactivar una anquilosada y socavada economía a punto de colapsar. Cada dominicano debe seis de los diez pesos que cree pertenercerle.

No vamos a caer en la trampa, por supuesto, de ocuparnos de las precandidaturas gobiernistas lanzadas como globos de ensayo. A los asuntos serios no se le meten tonterías ni distracciones. Vayamos, pues, al punto: el PLD se esfuerza en recuperar la aceptación que ha ido perdiendo, resultado de la corrupción e impunidad asumidas por sus gobiernos como fuente nutriente de poder económico, que no social, adoptada por su Comité Político para garantizar su permanencia incluso, más allá de la ‘aureola’ que ahora lo cubre.

Leonel Fernández, quien le abrió las puertas a una claque política otrora socialmente desplazada, hoy las encuentra cerradas, por efecto de una receta efectiva apenas en el poder, lección que ha tenido que aprender a contrapelo, y en mal momento.

El que se fue pa’ Villa perdió su silla. El futuro se le ofrece difuso en estas circunstancias. Hipólito Mejía paga hoy la culpa de reinstalar la maldición de la reelección tras ser abolida en dos periodos consecutivos, lo que era un notable avance democrático, con lo cual dio paso a esto que es hoy el PLD, un partido-Estado. Referente del que no se desliga, a pesar de restringir sus posibilidades.

Contar en carne viva es la posibilidad que nos ofrece Medina a la hora de referirnos a sus inoculables aspiraciones de reelegirse. Sin nada extraordinario que ofrecer, a no ser la interminable y costosa unidad Punta Catalina. Que si algo tiene de especial esta obra es el manto escandaloso en que ha estado envuelta.
La cuarta vía, sin cuestionamientos ni rechazos, luce despejada.

Imagen en construcción, con el soporte de una fuerza nueva, literalmente hablando. El PRM, principal instrumento político, que sustenta el proyecto Luis Abinader, es la única fuerza política que ha sido capaz de renovarse y colocar al frente a dos jóvenes dirigentes. Las perspectivas de Luis no pueden ser más auspiciosas.

El Nacional

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