Me refiero a Félix, mientras lo del Secre tiene que ver con el sobre-nombre que cariñosamente me pusieron cuando ejercí funciones de secretario general del Partido Comunista Dominicano (PCD).
U.S.A. son siglas que identifican a la superpotencia que se atribuye el derecho a calificar y descalificar personas y organizaciones, así como a inventar delitos o manipular políticamente acusaciones ciertas.
El Félix y el Secre: los dos sin visas gringas, y el Félix sin posibilidades de negociar en EEUU. El primero castigado recientemente por “lavar” 84 mil millones de pesos y el segundo sancionado desde adolecente por sus convicciones comunistas, su antiimperialismo e integridad. A uno por supuestas estafas y al otro por revolucionario consecuente. Dos sanciones de esencias opuestas extensivas a esposas e hijos/as.
Mi caso ha incluido promoción de atentados, ficha de INTERPOL, apresamiento a Lulú en Miami y cancelación de su visado. De Félix debe decirse que mientras ejerció altas posiciones en el Gobierno nunca fue denunciado ni sancionado por USA, pese a que conocían todo su accionar. Esto así porque el imperio opera de esa manera solo cuando su súbdito o aliado se convierte en bagazo no reusable.
USA, además, tiene sus corruptos favoritos y selecciona la oportunidad en cada caso.
Este es el turno gringo de Félix Bautista, no el de otros integrantes de la cúpula de su facción, ni de su jefe supremo, aunque les piquen cerca. Como Félix -y peores- abundan y USA conoce los detalles de ambos equipos morados en competencia dentro de este sistema mafioso.
A la Alcancía le tocó ahora sufrir el desprecio y la humillación del amo de un sistema mundial de parecida calaña al que aquí reina, porque no crean ustedes que la fortuna de Trump no tenga manchas mayores; o que el voto dominicano en la OEA a favor de la intervención en Venezuela, el reconocimiento de las bestias hondureñas, el puesto en el Consejo de la ONU y el castigo al entorno de Leonel Fernández, no estén relacionados con la compra y venta de impunidad suprema.
Pero los beneficiarios de estas maniobras inter-mafias no pudieron vislumbrar que con la confirmación de la farsa judicial estarían alimentado la marcha de un millón de indignados verdes; y que como yo, aquí hay centenares de activistas capaces de decirle a Trump que se meta visas, chantajes y amenazas por donde mejor les quepan. El antiimperialismo y las convicciones comunistas están entre nuestras razones para vivir orgullosamente felices.

