Opinión

Ultraderecha y pacto político

Ultraderecha y pacto político

El frustrado plan contra el presidente de Bolivia, Evo Morales, pone de manifiesto otra vez que la ultraderecha sigue actuando como sector.

 El pasado 20 de enero, cuando salieron de la Casa Blanca y de otras oficinas del Gobierno de Estados Unidos reconocidos representantes de la ultraderecha como  Dick Cheney, Condoleezza Rice y George W. Bush, no fue desarticulada la ultraderecha como grupo político.

Ha cumplido cien días el gobierno de Barack Obama, y no sólo hay constancia de que la ultraderecha está presente en él, es evidente que no han sido desmontadas las estructuras que mantienen su inserción en los mecanismos de poder.

No hay constancia de que el  Barack Obama, el Departamento de Seguridad o el propio Departamento de Estado, hayan desmontado los equipos de financiamiento y  apoyo logístico a los grupos que conspiran contra el avance político en América Latina y en el resto del mundo.

La ultraderecha sigue realizando operaciones en América Latina y en el resto del mundo, y es obvio que tiene conexiones con el poder estadounidense. ¿Por qué razón Obama actúa como si desconociera esta realidad?

 El boliviano Eduardo Rozsa Flores, quien fue muerto en la operación policial realizada hace 13 días para desarticular un proyecto de magnicidiio contra Evo Morales, según reportes, declaró que había sido llamado por la derecha boliviana.  Los otros dos caídos son el rumano Mayarosi Ariad y el irlandés Duayer Michel. El húngaro-croata Elot Toazo y el boliviano Mario Tadic están detenidos en espera de juicio por terrorismo. ¿Por qué Barack Obama no ha tomado posición contra este tipo de terrorismo?

En el caso de Bolivia, se ha establecido que  quienes pretendieron matar al presidente Evo Morales están ligados con la organización Unoamérica, formada en diciembre pasado como soporte ideológico de la ultradrecha y con la misión de dañar la imagen de gobernantes como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Kirchner y Daniel Ortega.

Pero su labor no es sólo ideológica. No es casual que organizaciones como la Fundación Defensa Patria y la Federación Verdad Colombia, estén intregradas en ella. Apoyan, claro, la mal llamada política de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe Vélez.

Unoamérica está ligada a la Heritage Foundation (organismo que dirigió la redacción de los documentos Santa Fe, dando sustento ideológico al colonialismo hacia América Latina).

¿Qué sabe la Agencia Central de Inteligencia, CIA, de la trama recientemente descubierta y desmontada en Bolivia? Si Barack Obama quiere diferenciarse de los grupos ultraderechistas del poder estadounidense, tiene que responder a esta pregunta o por lo menos demostrar al mundo que intenta responder aunque no pueda.

Otra operación de la ultraderecha de la cual son desconocidos detalles importantes, es el asalto el pasado 23 de abril a la residencia del periodista Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Se dice que en la escena había un vehículo de las Fuerzas Armadas que habría sido cubierto. Pero además, se llevaron de la casa del periodista (que ha criticado acremente la política de seguridad de Uribe) sus dos computadoras personales. ¿Piensa el gobierno de Colombia guardarlas en la misma colección en que tiene la del asesinado comandante guerrillero Raúl Reyes?

¿Qué saben de todo esto la CIA y los sectores de ultraderecha del poder estadounidense?

Si ante hechos abominables como la tortura en Irak y el traslado clandestino de sospechosos para someterlos a tortura, Obama deja claro que sólo pueden ser procesados algunos de los autores materiales, y no  Condoleezza Rice o Dick Cheney, quienes autorizaron y dieron fuerza legal a estas aberraciones, ¿reconocerá Obama que ese sector sigue en las suyas? ¿Descubrirá alguna vez el compromiso que lo ata? Claro que no, aunque nuevos derechistas disfrazados de ingenuos se empeñen en pregonar que llegó el cambio…

 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación