Opinión

Un buen encuentro

Un buen encuentro

Ayer fuimos testigos de una enriquecedora conversación entre Luis Abinader y Fauntly Garrido. Empresario y político Abinader, educador y empresario Garrido, unidos en generaciones cercanas y en el negocio y promoción de la educación superior y primaria. Con no ser político, Garrido registra una experiencia notable en este campo: fue candidato a la vicepresidencia junto a Eduardo Estrella.

Resaltamos la calidad de este encuentro por el momento crucial en que se produce y por los temas tratados con amplitud y precisión aprovechable, comprendiendo aspectos que dan solución a problemas ancestrales como la educación, la energía eléctrica y la reconversión del aparato productivo local, a los fines de hacerlos eficientes.

Ver los deportes como puntal invaluable en la reforma educativa fue uno de los puntos comunes abordados, y comprobado en el mismo lugar donde se produjo la reunión, el colegio New Horizons. La educación abarcó ventajosamente el tiempo que amerita, con el oportuno ingrediente que resulta de las nuevas ideas y experiencias de estos empresarios educativos.

La inversión del Estado en capacitar jóvenes todavía es muy baja con relación a la media en la región
Concluyente, sin que las propuestas fueran coincidentes, vino a ser esta discusión donde uno y otro acordaron basarla en el interés común, relegando el particular.

La inversión del Estado en formar y capacitar a las nuevas generaciones anda muy por debajo de la media con lo cual se mantienen muy distantes las posibilidades de dar el gran salto a niveles más competitivos, aún apenas en la regional.

El tema energético, con sus complejidades, dio lugar a puntos de vista que, de pronto, se nos antojaron disímiles, pero que, a final de cuentas, llegaron a una conclusión inevitable y urgente: la inversión y el aprovechamiento de los recursos empleados en este sector deben ser replanteados tomando en cuenta otras posibilidades operativas con diferentes fuentes de abastecimiento, más allá de las alternativas, y Punta Catalina desde luego.

El diálogo plantea la necesidad otros con diferentes sectores en procura de soluciones que, en el devenir político y sus agendas públicas y probadas, quedan relegadas, diluidas en discusiones tópicas y de forma, que apenas aporta a la distracción y al juego de las disputas entres partidos.

El Nacional

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