La naturaleza, tan pródiga y estricta en su capacidad de hacer, a veces tiene ocurrencias como para romper su rutina. Es lo que parece representar esta piña, cosechada en un campo de Cotuí. Vino adornada con otras ocho piñitas como hijas, a pesar de que lo normal es que cada mata de esa fruta produzca sólo una. El Nacional/Mario Terrero

