Rafael Trujillo Molina gobernó 31 años a la República Dominicana. Se dio todas las damas que quiso, se robó los dineros del pueblo y eliminó físicamente a casi todos sus adversarios políticos, pero finalmente se puso un ejemplo con ese sujeto.
Ejemplo que nunca se puso con Balaguer, que se robó muchas de las elecciones en que participó, violó las leyes, se colocó por encima de las instituciones y mató a millares de jóvenes revolucionarios. Murió en el 2002 y se fue limpio, porque no se le hizo justicia ni nadie le explotó, siquiera, un torpedo en los pies.
Balaguer fue el hombre que más daño ocasionó al país en las últimas décadas del siglo pasado. Particularmente se burló del PRD. En lo que va del presente siglo el PLD se ha burlado de la democracia dominicana. Y también del partido blanco.
El PLD acaba de robarle las elecciones presidenciales al PRD, pero no conforme con su hazaña política también pretende adueñarse de esa sigla, usando, en este caso, al Miguel Vargas Maldonado. ¿Y ahora? ¿Todo se quedará igual y el grupo gobernante se estimularía a la comisión de nuevas y mayores diabluras?
(El partido blanco, en los últimos tiempos, ha cogido todos los golpes, con el apoyo de comunicadores perversos, que están podridos en cuartos recostados del Estado. Para ellos, en un rol que da asco, el único problema del país es el PPH. ¡Cuánta charlatanería!).
Es evidente que la paciencia del pueblo luce agotada. Y demanda del PRD una respuesta adecuada y oportuna. Si el PRD no pone un ejemplo, mediante la lucha cívica, pero firme, sus adversarios no les respetarían jamás. Además, se estaría descalificando políticamente ante la población.

