Los que todavía no hemos perdido la fe en el porvenir, creemos que este año deberá ser acogido con cierto optimismo, con la esperanza de que las cosas mejoren para bien del pueblo dominicano. Son muchos los retos que tenemos que superar.
El que finalizó fue un año muy crítico para los menos pudientes, que cada día confirman que el crecimiento económico en nada les benefició. Si no hubiera sido por la flexibilidad del FMI, otro león rugiría.
El año recién transcurrido fue un año de luchas, especialmente en cuanto se refiere a la necesidad de encauzar al país por una verdadera institucionalidad, pero además para que fortalezca el sistema educativo.
El desarrollo de una nación no se mide por megaproyectos, ni por grandes torres, sino por un mejor reparto de los bienes y el fortalecimiento de los sectores productivos.
Este año ha sido declarado Año de la Transparencia, lo cual está muy bien. Sin embargo, habrá que ver si eso se cumple, pues una simple declaratoria no significa que la habrá. Es necesario, pues, que esa transparencia quede expresada en hechos concretos. Los funcionarios públicos tendrán que actuar con verdadera transparencia, para que no caer en la lista que usualmente elaboran gobiernos extranjeros, tildando a algunos de corruptos.
Las cuentas del Estado deben estar claras. No sirve de nada contar con una Cámara de Cuentas si los resultados de sus investigaciones se quedan engavetados, sin que el pueblo conozca la verdad.
La transparencia debe abarcar a los cuerpos armados, en vista de que muchos de sus miembros han sido vinculados a actos criminales. Lo que garantiza transparencia en esos cuerpos es una profunda profilaxis.
Eso mismo debería hacerse en la administración pública, donde permanecen muchas personas, a pesar de que han sidos cuestionadas. Eso es inaceptable.
Es necesario que contemos con jueces honrados, porque hay cuestionamientos contra magistrados que han favorecido a gente que no lo merece. Los delincuentes deben ser ejemplarmente castigados, para beneficio de una sociedad angustiada y temerosa.

