La posibilidad de llegar al poder en lo inmediato fue la motivación para que muchos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana se comprometieran en 1996 con la formación del Frente Patriótico. El pacto fue decidido, sin embargo, por el grupo que había asumido de facto el control de la organización. Ese grupo había recibido, en la primera vuelta electoral, apoyo político de Joaquín Balaguer y apoyo financiero de los grupos económicos que respondían directamente a las órdenes del viejo caudillo.
Si en 1996 Leonel Fernández y sus aliados dentro del PLD, para llegar al Palacio Nacional, llegaron a recibir cuantiosos recursos económicos de manos de Guaroa Liranzo y a buscar el apoyo de Joaquín Balaguer, ¿a quién puede sorprenderle que, 13 años después, ese mismo grupo, pacte con Miguel Vargas Maldonado una reforma constitucional acorde con sus intereses?
El Frente Patriótico fue un acuerdo electoral, mientras el llamado Pacto Histórico, es un acuerdo caudillesco. Ambos fueron concebidos para facilitar la acción política de Leonel Fernández.
El Frente Patriótico fue ideado en los organismos de dirección del PLD para legalizar una relación que ya existía. Desde el Partido Reformista Social Cristiano, Joaquín Balaguer pactó a espaldas del candidato presidencial Jacinto Peynado, y dirigió hacia Leonel Fernández recursos y apoyo.
El llamado Pacto Histórico fue ideado por los bien pagados asesores de Leonel Fernández y no pasó por los organismos de dirección del PLD. En el PRD, los organismos de dirección no lo conocieron. Fue dado a conocer a los dirigentes proclives a apoyar todas las decisiones de Miguel Vargas.
Sencillamente, porque ambas organizaciones han estado sometidas a crisis internas, están marcadas por la corrupción que han exhibido desde el gobierno, y de lo que se trata es de mantener las siglas para cobijar algunos intereses.
Se ha repetido que Leonel Fernández pactó en su condición de presidente de la República y de ganador de las elecciones del año 2008, mientras Miguel Vargas lo hizo como ex candidato presidencial del PRD, que también obtuvo una cantidad significativa de votos. ¿Constituye esa cuenta electoral, una validación?
Cuando a finales de la década pasada Hipólito Mejía ganó la convención del PRD, dijo en un momento que el PRD soy yo, porque yo gané con una mayoría aplastante. ¿Hay mayoría que faculte a un dirigente o miembro de un partido para colocarse por encima de todos sus organismos?
Obviamente, lo que sucede es que, en el ejercicio del poder y en la tradición del clientelismo, el PRD y el PLD han perdido completamente la condición de partidos y se han convertido en centros de activismo politiquero pagado.
En esta coyuntura, Leonel Fernández y Miguel Vargas, con sus respectivas fortunas, han podido erigirse como voceros y, más importante aún, sustituir con sus nombres los de esas organizaciones. Vaya a buscar las instituciones…
¿Cómo se explica que, poco después de firmar el pacto, Leonel Fernández se pronunciara en desacuerdo con su componente fundamental que es el tema de la reelección presidencial?
Fue un pacto por la gobernabilidad en términos inmediatos, pues la crisis corroe las bases sociales en que se sustenta el gobierno. El gobierno central necesitaba hacer manejable su relación con los rapaces legisladores de ambos partidos y los bien pagados asesores del presidente Leonel Fernández convencieron a Miguel Vargas de la necesidad de reafirmarse en su posición de jefe del PRD.
Heredero del irrespeto que llevó a su límite máximo Hipólito Mejía, Miguel Vargas sustituyó con su nombre el del PRD y logró que varios dirigentes se unieran al coro. La primera parte del trabajo la hizo el grupo gobernante, que siempre ha recurrido a los acuerdos de aposento. Ahora, baja la cotización de los miembros del Partido Reformista Social Cristiano, mientras el presidente Fernández prepara el próximo acto de manipulación… Como haría Balaguer. ¡Qué vergüenza!

