La educación es un servicio público y un derecho ciudadano que por su trascendencia, ha sido calificado de distintas maneras para resaltar su importancia: medio principal de construcción de valores de una sociedad; elemento esencial de desarrollo humano para construir cohesión social; así como un bien público social.
Junto a la oportunidad de incorporarse al sistema educativo, se precisa que los conocimientos y destrezas alcanzados, cuenten con niveles elevados de calidad, cuestión que se alcanza, según la UNESCO, con pertinencia, relevancia, equidad, eficacia y eficiencia.
La educación de calidad permite al educando desarrollar las competencias y habilidades esenciales para seguir incorporando otras habilidades y conocimientos.
La calidad de un sistema educativo, depende de los siguientes factores: el personal docente, la currícula, la infraestructura y la gestión.
Informes recientes diagnostican la situación del sistema educativo dominicano, como lo es el Informe sobre Política social: Capacidades y Derechos, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), capítulo República Dominicana. Otro es el diagnóstico realizado como parte del anteproyecto de ley Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana 2010-2030.
El informe del PNUD concluye que los procesos de enseñanza y aprendizaje desarrollados en las escuelas tienen escasa relación con la definición de educación de calidad; las y los estudiantes no aprenden lo que deberían aprender.
También agrega el informe que el tiempo que asisten a clase es insuficiente, de apenas 2 horas 36 minutos, equivalente al 52% de las 5 horas programadas y no facilita el desarrollo de actividades innovadoras que promuevan la reflexión crítica; los contenidos que se trabajan sistemáticamente en las escuelas no suelen vincularse a aprendizajes para la vida; el manejo de los contenidos curriculares no promueve su transferencia y aplicación a otras situaciones que permita al estudiantado resolver problemas de la vida cotidiana.
Identifica otras debilidades importantes como son la ausencia de un enfoque sistémico en la educación dominicana; que no proporciona a los estudiantes las herramientas para construir capacidades que permitan ampliar las libertades y tampoco fortalece el empoderamiento para ejercer una ciudadanía de derechos y deberes colaterales.
Se resalta el hacinamiento escolar señalando que en promedio, un plantel escolar tiene hasta 2.07 escuelas en la misma planta física donde operen dos o tres escuelas separadas en horas distintas, con dirección y administración diferentes.
Con relación al personal docente, se indica que la mitad labora más de 1.56 tandas; hay una relación negativa entre el porcentaje de personal docente titulado y el resultado en las pruebas nacionales.
Otra gran debilidad de nuestro sistema educativo es que las escuelas no cuentan con recursos suficientes y adecuados para el aprendizaje de competencias que permita al estudiantado insertarse adecuadamente en el mercado laboral por lo que los bachilleres sólo son formados como candidatos a inscribirse en el nivel superior, con la agravante de las grandes deficiencias que arrastran en su formación especialmente en lectura y escritura y en la capacidad de comprensión lectora.
En la República Dominicana, parece haber un alto grado de conciencia en las esferas que tienen capacidad de incidir y/o decidir en la definición de políticas educativas lo que se evidencia en hechos como los siguientes:
Se ha incorporado en la nueva Constitución el derecho a la educación inicial y a la educación superior. Se ha establecido en leyes específicas, porcentajes significativos del presupuesto destinados a la educación como son: el 4% del PIB y el 10% de los ayuntamientos para la educación general y el 5% del presupuesto público para la UASD.
Se han diseñado planes y proyectos de leyes referidos al desarrollo de la educación: como lo son el plan Plan Nacional de la Educación Superior 2008-2018 del MEESCYT y el proyecto de ley relativo a la Estrategia Nacional de Desarrollo 2010-2030 en los que se proponen varias metas.
En el primero, se plantea, entre otras, el incrementar la cobertura de educación superior de 25.9% en 2005 a 50% en 2018 e incrementar el financiamiento de un 0.7% del PIB, en 2009, a 2.2% del PIB, en 2018.
se plantean objetivos como alcanzar una educación de calidad para todos; incrementar la cobertura neta educación secundaria de 53.1% en 2008 a 100% 2030; y aumentar el gasto público en educación como % PIB de 2.4% en 2007 a 7:0 % en 2040.
Falta voluntad para aplicar las referidas leyes y alcanzar las metas propuestas, por lo que se hace urgente llegar a la firma de un pactosocial por la educación dominicana.
El pacto permitiría emprender un proceso profundo de transformación del sistema educativo dominicano que incluya la concepción sistémica del mismo con una sola legislación recogida en un Código Educativo Común y un currículo integrado desde el nivel inicial hasta el superior en el que se privilegie el fomento del desarrollo del pensamiento crítico y creativo en el que no sea necesario la aplicación de procesos de nivelación en las universidades.
Otros puntos serían el retorno a los bachilleratos técnicos que permitan a los egresados procedentes de familias de reducidos ingresos, la opción de integrarse al mundo productivo; la formación del personal docente y el establecimiento de condiciones ambientales y económicas que motiven y atraigan profesionales de elevada calificación al proceso de enseñanza aprendizaje y la construcción de los planteles que demanda la educación de calidad.
La cláusula final del pacto sería un incremento progresivo anual de un porcentaje del producto interno bruto que permita ejecutar los fines propuestos.

