Buenos Aires, (EFE).- El poeta argentino Alejandro Roemmers recupera en su libro «El regreso del joven príncipe», presentado hoy en Buenos Aires, los valores y enseñanzas que aprendió en su juventud del célebre relato de «El Principito», aunque con un final menos triste en esta ocasión.
A pesar de que en la presentación, el autor señaló que su obra no es ni una continuación ni la segunda parte del libro del francés Antoine de Saint-Exupéry, el protagonista vuelve a ser ese niño cándido e inocente que cuidaba una rosa, esta vez convertido en adolescente perdido en la Patagonia argentina al que recoge un conductor maduro.
Ambos entablan entonces una larga conversación en la que se van desgranando los grandes interrogantes de la existencia, de forma que el viaje se va transformando en un recorrido espiritual que va de la inocencia a la madurez, de lo cotidiano a lo transcendente.
«Es un complemento espiritual al Principito. No es una continuación argumental sino espiritual que rescata los valores de la infancia que no hay que perder», aclaró Roemmers, quien escribió el libro (de casi 200 páginas) en tan solo nueve días.
El autor, que en su juventud leyó «El Principito» y quedó «tristísimo», según recordó, consideró su libro como «una buena guía para encarar la vida y mantener cierto valores a lo largo de los años».
Saint-Exupéry cerraba su relato pidiendo «no me dejen triste, escríbanme pronto que él, el Principito, ha regresado…», y 65 años después un argentino ha respondido a su llamado trayendo de vuelta al joven viajero.
