Opinión

Una cosa es correr solo

Una cosa es correr solo

Desconozco quienes fueron los estrategas que desde adentro de la organización blanca insistieron para que la población dominicana conociera los resultados de una encuesta de opinión pública que le daba al ingeniero Hipólito Mejía, candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con todo y su vice ya escogido, unos ocho puntos porcentuales de ventaja contra un precandidato, sí, así mismo como se leyó, lo repito, contra un precandidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

   A pesar de lo absurdo, todo fue pura algarabía, risas y aplausos. Ahora bien, lo que sí tengo por sabido es que muy pronto quienes todavía continúan celebrando y propagando que su candidato presidencial está ocupando el primer lugar en las encuestas de opinión pública, amanecerán con fuertes dolores de cabezas.

   Y sépase que no pretendo ser adivino ni cosa parecida. Tan sólo soy un ente social que trato de interpretar, fuera de toda pasión, los sondeos públicos.

   A veces en política, y más cuando se está inmerso en un proceso electoral, los errores cometidos no suelen verse al día siguiente sino tres o cuatro semanas después; o sea, cuando la euforia del engaño o del falso andamiaje comienza a despejarse o desquebrajarse para entonces darle espacio a la realidad circundante.

   Lo que intento dejar claramente establecido es que en lugar de favorecerle, aunque algunos se resistan a creerlo, los últimos sondeos terminarán dejando mal parado al candidato de los blancos. Ello acontecerá inmediatamente los morados escojan a su candidato presidencial.

   Definitivamente que sin proponérselo le han hecho daño a Hipólito Mejía. ¿Lo hicieron a propósito o por ignorancia? ¿Y cómo explicarle mañana ese error de cálculos?

   ¿Qué dirán cuando el licenciado Danilo Medina, ya siendo candidato presidencial de los morados, de acuerdo a los que se vislumbra hacia lo interno de esa organización, días después aparezca con un porcentaje mucho mayor al que le otorgaron siendo aún precandidato?

   Una cosa es correr solo. Y otra muy diferente es correr cansado, pegado al techo, jadeando, desesperado, con el cuello adolorido de tanto mirar hacia atrás; y con razón.

El Nacional

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