El supuesto jakeo del correo electrónico de la Primera Dama y candidata vicepresidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se erigió en pretexto para sacar de la red el periódico elsiglo21.com. El delito, que según expertos como el ingeniero Hiddekel Morrison es tan fácil de cometer, sirvió para aparatosos allanamientos a la residencia y las oficinas del propietario del periódico, el veterano periodista Guillermo Gómez, también productor del legendario programa Aeromundo. Al no separar el grano de la paja se hace difícil, con todo y que la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, había que elsiglo21.com no formaba parte de las pesquisas, no relacionar los operativos con los reportajes sobre irregularidades administrativas que había comenzado a publicar el periódico. Y de paso con las permanentes y duras críticas al presidente Leonel Fernández y a sus colaboradores más cercanos formuladas a través de Aeromundo por el propietario de elsiglo21.com. Lo más intrigante frente a la aparatosa reacción por el espionaje informático de que habría sido víctima la Primera Dama es el silencio sepulcral en que se han sumergido las autoridades sobre los escándalos revelados por elsiglo21.com. Esa actitud es lo que hace pensar que el propósito de los allanamientos era intimidar tanto a Guillermo Gómez como a todos los medios que osen sacar a relucir escándalos en la administración pública. Antes de los reportajes que comenzó a publicar elsiglo21.com y que luego decidió interrumpir, ya otros medios digitales se habían hecho eco de correos electrónicos jakeados a la Primera Dama, sin que nada ocurriera. ¿Por qué, entonces, la persecución contra el productor de Aeromundo? Es la interrogante que más refleja la connotación intimidatoria si se asocia el operativo con los reportajes y los incisivos comentarios del propietario de siglo21.com.

