En términos políticos, el tiempo tiene una connotación distinta a otras actividades. Si se aguarda un viaje, un matrimonio, el vencimiento de un préstamo o una graduación, el 2016 luce una eternidad. Si de elecciones se trata, para ese año faltan dos segundos.
En ese contexto, no es correcto valorar como extemporánea o innecesaria la encuesta de Penn, Schoen & Berland para La Lupa Sin Trabas. Es útil para calibrar el presente e intentar proyectar el futuro.
El trabajo deja múltiples lecciones, todas interesantes. En el país hay cosas que empiezan a cambiar, las menos. La mayoría de acontecimientos que nos han signado por décadas, se preservan incólumes.
Casi al margen, resalto la incorrección del titular de un periódico que decía que Leonel aparece con ventajas y cuando se leen los números se comprueba que Hipólito aparece por encima aun sea por un punto.
Respecto a la actualidad, el mayor beneficiario es el Presidente. Además de su elevada popularidad, ha logrado algo trascendente como revertir la sensación de pesimismo que se había apoderado de la gente, que ahora ve la situación con esperanzas. Eso es invaluable en términos de posibilidades de lograr movilidad social hacia propósitos colectivos. No obstante, el primer mandatario debe tomar nota del tema de la inseguridad ciudadana, no solo por percibirse como el problema fundamental, sino porque las medidas anunciadas para combatirla no han concitado la confianza necesaria.
Para el PRD las cosas no pueden ser peores, aunque no sorpresivas. A quien se le puede ocurrir que una organización en su circunstancia puede concitar respaldo popular? Ojalá le sirviera para comprender que insistir en sus maneras de manejarse lo único que garantiza es otra derrota, pero mucho más apabullante. Nadie se haga ilusiones, son tan especiales en sus formas, que se entretendrán diciéndose unos a otros quien está por encima de quien, o mejor sería decir menos bajito que quien. Si alguien puede sentirse satisfecho es Luis Abinader, quien sin dudas ha captado la atención de sus compañeros saturados de tanta rencilla estéril y es una innegable alternativa al caos.
Por el lado de los demás partidos, la frustración se reitera. Al tiempo de arrojar la encuesta la existencia de un gran segmento en disposición de apoyar una opción distinta al PRD y al PLD, se evidencia la incapacidad de seducir a esa población y eso se explica por la ausencia de tácticas y estrategias correctas.

