Desde fuera no es fácil conocer las razones por las cuales el entorno del ingeniero Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, decidió convencerle a presentarse como candidato a presidir esa organización en la convención que habrá de celebrarse en el mes de junio del año entrante.
Pero, sean cuales fueren las razones, la verdad es que la jugada puede ser calificada como crucial, y si bien constituye una prueba que puede ponerle fin a la carrera política del ex candidato, para sus oponentes a lo interno, es un desafío inesperado que les coloca contra la pared, corriendo el riesgo de ser barridos de una vez por todas.
Miguel Vargas Maldonado viene de participar en una contienda electoral de la que no resultó ganancioso, pero en la que desempeñó un papel que puede considerarse exitoso, teniendo en cuenta que pudo superar los votos obtenidos por su partido en las elecciones presidenciales del 2000-04.
Los estrategas de Vargas Maldonado dicen tener encuestas en las que éste aparece con el respaldo del 90% de la matricula del PRD. Este masivo respaldo no sería sorprendente, si se observa el porcentaje de votos que obtuvo en las primarias, que le catapultaron como candidato presidencial, y el entusiasmo que despertó entre sus parciales en las elecciones presidenciales últimas.
La afirmación hecha por el ex candidato presidencial del PRD de que si no consigue la Presidencia del PRD tampoco se presentaria como aspirante presidencial en el año 2012, les ofrece a sus contendores internos la mejor oportunidad para excluirlo de la disputa por la nominación.
El reto para los perredeístas, y particularmente para los que simpatizan con Vargas Maldonado, es, o elegirlo a la Presidencia del Partido, preservándolo para la candidatura presidencial, o no escogerlo para encabezar el PRD y perderlo como aspirante a la Presidencia de la República.
La situación del PRD no podría ser más incierta, si pierde la que podría ser su mejor carta de triunfo. El ex presidente Hipólito Mejía, no reúne las condiciones mínimas para competir, y Luis Abinader es un principiante, prácticamente desconocido en las filas del Partido Revolucionario Dominicano.
Plantear la existencia de conflictos estatutarios por la presentación de Vargas Maldonado a la presidencia del PRD, y posteriormente a la conquista de la candidatura presidencial, es el llanto de los que no tienen apoyo ni dentro ni fuera del PRD.
La jugada de Miguel Vargas Maldonado de alcanzar la presidencia del partido y la candidatura a la Presidencia, les ha roto los huevos a los viejos y desgastados dinosaurios del PRD.
No hay dudas, se trata de una jugada crucial.
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