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El asunto es convencer a la población de que pierden su tiempo quienes osen someter al ex mandatario y sus cercanos colabores. Sobran motivos para suponer que es así. Si no, remitámonos a la sentencia de la Suprema negando la reapertura de uno de los casos de fraude que envuelve al senador Félix Bautista, amigo entrañable de Fernández. Sobran meritos para llevar el proceso, pero falta independencia y fortaleza institucional para sentar en el banquillo a los acusados y testigos. Si esto no es una ocupación flagrante, igual o peor que las que hemos combatido contra Haití y España, entonces, dígame usted ¿qué es? Puedo estar exagerando, pero nunca mintiendo.
Allanado prácticamente el camino, con un PRD en desbandada conforme lo planeado-, le falta al proyecto Leonel 16 superar la enorme barrera de credibilidad, confianza, honestidad, patriotismo que viene levantando Danilo Medina.
El discurso del 27 de febrero ante el Congreso le colgó una medalla que deja muy mal parado a su antecesor. Toda negación es un reemplazo en sí mismo. Y eso es lo que viene haciendo Medina al dejar sin efecto leyes, disposiciones y acuerdos promovidos y firmados por Leonel. Evidenciado tanto mal, pocos van a apostar a su retorno. Sobre todo en el PLD, donde ya se dice voz en cuello que con Leonel no se gana.
Mientras la población se aferra al logro de haber salido el año pasado de una vez y por todas-, del gobierno más malo y corrupto que registra nuestra historia republicana.

