¿Qué Pasa?

Una  visita a Mr. Green

<P>Una  visita a Mr. Green </P>

El teatro  verdadero, el que trasciende mas allá de los instantes que estimula el mercadeo y el empuje de los titulares en los medios,  radica en su indescriptible capacidad para exponer  con belleza del densa profundidad humana, la estela variada de las personalidades sesgadas ya por la tragedia, por el aliento del amor  o de la aparentementente poco importante  cotidianidad.

El teatro, el bueno,  es ese  llega al público como fruto de la genialidad en el texto y de una cuidada producción  que no busca impresionar sino cumplir con el mandato supremo de la escena: llevar al público un espectáculo reflexivo y agradable de crecimiento.

Estas y no otras, son las conclusiones a las que lleva el estreno en Sala Ravelo, de una pieza exquisita escrita por uno de los dramaturgos norteamericanos vivos de mayor trascendencia, Jeff Baron, Visitando a Mr. Green, en la que se ofrece un choque temperamental y de personalidad, entre un joven ejecutivo   (Ross Gardiner-Francis Cruz) quien, sin querer  casi atropella y lesionó en un accidente vial, a un anciano judío, aparentemente decrépito, violento y despistado, (Mr, Green-Iván García), producto de cuya relación desfilan ante el publico emociones  fuertes y reflexiones penetrantes sobre la existencia, el amor, la diversidad, el rechazo de la tecnología y de los usos del auto-cuidado, y las diferencias entre  lo importante y lo no importante en la existencia.

Iván García ratifica los dones de ser el más importante actor dominicano en vida, al adentrarse en el infinitum de una personalidad trazada a la antigua, abonada en la sencillez de la existencia, con un rechazo a las expresiones de la vida moderna.

Su interpretación es limpia e intensa, aun cuando en algunos instantes pudo haber dado más sin llegar al odioso límite de la sobre-actuación, pero bien selecciono  eligió el camino del dominio histriónico.

Francis Cruz enfrenta el rol más demandante de su carrera, proveniente de comedias del grupo del Club Arroyo Hondo o de las maravillas lúdicamente ha logrado en Las Máscaras.

Visitando a Mr. Green le supone  otro nivel de teatro, en el que sale a camino con dignidad. Lo hace bien y pudo haber dado mucho más y ser  más intenso en  los varios procesos de confrontación interpretativa, sobre todo si se tiene a un Iván García tan cerca y  tan de frente. Su desempeño es infinitamente superior al que supone la estela de carcajadas fáciles y continuas de otras piezas en las que ha actuado.

Aquí sale espontáneamente  a ritmo de provocación inteligente, a lo cual ayuda el texto dramático. Visitando a Mr. Green es uno de esos montajes a los que convoca la inteligencia sensitiva. Una producción que hay que ver para no lamentarse luego. Una obra a la cual deben acudir los periodistas de la crónica de arte especializada. 

El Dato

Montaje

 El montaje ha ganado 11 premios internacionales como mejor obra.

 

 

El Nacional

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