Opinión

Unas de cal….

Unas de cal….

POR VICTOR MENDEZ
El cierre de puestos de expendio de medicinas en Moca por parte de las autoridades y su desafiante reapertura por sus dueños, demuestra que se trata de un problema complejo en el que de algún modo interviene la complicidad oficial.

Además, hay aspectos relacionados con ese negocio acerca de los que al parecer no ha sido dicha toda la verdad, ni de un lado ni del otro.

Porque primero, tengo entendido que muchos de esos establecimientos pagan impuestos para operar a pesar de que no cumplen con los requisitos establecidos por nuestras leyes para manipular y vender medicamentos.

Por lo menos he visto por televisión a algunos de los señores dueños de esos negocios que hablan de sus grandes inversiones y del pago de sus impuestos.

Algunos de ellos negaban responsabilidad en la venta de medicinas falsas y en su propia defensa argüían que su único pecado era vender muestras médicas.

Claro, todos sabemos que un centro de expendio de medicinas no puede depender de la venta de muestras médicas, porque los dueños de los laboratorios formales no son tan tontos como para regalar la mayor parte de su producción.

Creo que hay que ser muy cándido para creer que habría podido sobrevivir y dejar ganancias durante 20 o más años un centro de venta de muestras médicas.

Pero aún suponiendo que ese alegato descansara en la verdad, tan sólo con eso estaríamos ante una actividad comercial irregular ante la que, por alguna razón, nuestras autoridades reformistas primero, perredeístas luego y peledeístas después, se hicieron de la vista gorda.

Y me asalta la duda de si es lícito cobrar impuestos para operar un negocio que no se acoge a la ley, aunque a decir verdad aquí nada debería sorprendernos.

Nuestras leyes son específicas acerca de cómo debe manejarse la fabricación de medicinas y separan esa actividad del expendio o venta.

O sea, de lo que hablamos es de que los fabricantes de medicamentos tienen prohibido venderlos al público porque ese comercio está reservado para las farmacias.

Sin embargo, en Moca, y probablemente en otras comunidades, aunque en menor magnitud, en la fabricación de medicinas que en muchos casos no son tales intervienen las mismas personas que las venden al público en general y a las farmacias.

Entonces, si es así, y parece que así es, de lo que hablamos es de  competencia desleal contra los fabricantes formales de medicamentos, limitados por la ley a distribuir sus productos a través de las farmacias.

Las autoridades de Salud Pública han decidido contrarrestar esa situación a propósito de la presencia de grandes volúmenes de medicinas falsas en el mercado, pero al parecer esa intención riñe con poderosos intereses que pueden más.

Me parece sospechoso el envalentonamiento de los fabricantes y vendedores de medicinas de Moca, sobre todo porque se trata de una actividad ilegal, aunque a diferencia de la mayoría de los otros delitos es llevada a cabo públicamente.

Y  no descarto que en unos días, cuando otra cosa subordine totalmente el tema de las medicinas falsas, las mismas autoridades de Salud Pública se olviden del asunto y todo vuelva a ser como antes.

Naturalmente, cuando eso ocurra seguirá muriendo gente enferma que para contrarrestar sus dolencias cayó en el gancho de comprar medicinas baratas que resultaron falsas.

Otros con mejor suerte siempre tendrán a su disposición el recurso de buscarlos en el extranjero cuando necesiten fármacos auténticos para superar sus dificultades de salud.

Pero el negociazo de la falsificación de medicamentos seguirá aportando dinero a granel a los dueños de los “puestos de medicina” y a sus cómplices en ejercicio de la autoridad.

 victormendez23@hotmail.com

victormendez23@gmail.com

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