¿Qué quería el general?
Adivinar el pensamiento ajeno resulta una tarea difícil cuando no se priva en brujo o algo por el estilo.
Sin embargo, tengo la impresión de que el general Juan Tomás Taveras Rodríguez quería salir de la Policía por la puerta grande, sin pasar por la prueba de la jefatura, un puesto que no siempre se alcanza y que muchas veces troncha esa aspiración.
De otra manera no me explico el escarceo protagonizado por él al llevar a la justicia ordinaria el expediente de la sanción que le fue impuesta por violentar normas internas de su institución.
Creo que la Policía adolece de muchos de los males que le atribuyó el general Taveras Rodríguez, pero a diferencia de él puedo hablar y escribir acerca de ellos porque no me rijo por la Ley Orgánica de esa institución.
Además, si él estaba convencido de la veracidad de sus juicios acerca de la descomposición de la Policía, tal vez debió renunciar explicando el porqué de su decisión, y habría salido bien.
Porque cuando la persona ingresa a la Policía o a las Fuerzas Armadas renuncia a derechos civiles que él no podía ejercer.
Las normas internas de esas instituciones, aquí y en la mayor parte del mundo, establecen que los policías o militares no tienen derecho a airear públicamente sus ideas.
Y quien quiera conservar esa prerrogativa jamás será militar o policía, porque estos se deben a la obediencia.
Además, en lo que atañe al general Taveras Rodríguez sería interesante averiguar cuántos diez días habrá impuesto a subordinados suyos a lo largo de su carrera como oficial, y cuántos le habían sido aplicados a él en el pasado.
Insisto en que al parecer él quería terminar bien a la vista de todos, y como el ascenso a la jefatura de la Policía a veces se dificulta, además de que esa posición con frecuencia quema, quiso aprovechar para alcanzar su meta la sanción que le fue impuesta por el jefe de la institución.
Sólo que su decisión de encausar el asunto por la Justicia ordinaria implicaba peligros tanto para la Policía como para las Fuerzas Armadas, instituciones que tienen que regirse necesariamente por reglas diferentes.
Para nadie es secreto que el desenlace de esa situación podÍa establecer un precedente nefasto si llegaba a desautorizar al jefe de la Policía.
El mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín actuó dentro de las reglas policiales al sancionar al general Taveras Rodríguez, y un tribunal ordinario no le hacía ningún favor a la institicionalidad si emitía una sentencia contraria.
Imagino que ahora inicia otra historia, porque el general Taveras Rodríguez fue forzado a salir por otra puerta.

