En ésta y otra publicación quiero compartir con los lectores (omitiendo algunas frases por razones de espacio) una carta de sugerencias que me hace el señor Miguel Díaz, mediante carta de fecha 30 de julio del 2009, la cual dice así:
He leído su artículo de hoy y lamentablemente debo admitir que su análisis es cien por ciento verdadero. Ojala estuviese equivocado, y supongo que cada vez que escribe sobre temas políticos, tiene que hacer grandes acopios de entereza moral y vocación cívica para hacer un llamado a la conciencia, y qué bueno que conserve Usted el valor y la vocación de hacerlo, lo que ratifica la opinión vertida por Usted acerca del verdadero sentido de la juventud. Usted sigue siendo joven no obstante el paso de los años,
La realidad es que con ser justo no basta, también hay que ser viril, como dice nuestro himno, y usted no de boca, sino con hechos ha dado muestras reales de virilidad; todavía lo hace y con fuerza, lo cual me lleva a abusar de sus cualidades para que en la medida de sus posibilidades como difusor del sentimiento de honradez y justicia que ha defendido durante toda su vida desde temprana edad, enjuicio las ventajas que tendría para nuestra vida política, la introducción de cuatro medidas para adecentar la vida política. Estos cuatro puntos son los siguientes:
a) Aplicación de la Ley de Servicio Civil y Carrera administrativa, que existe pero que casi no se aplica.
b) Que introduzca dentro de esta ley un artículo en el que se especifique de manera clara y precisa, que para acceder a cualquier cargo o empleo público que no sea de elección, se debe cumplir el requisito de que el postulante al cargo, no tenga filiación político-partidaria abierta o encubierta durante por lo menos los cinco años anteriores a su escogencia o selección para el cargo.
Esto es fundamental para que desaparezca el principal mecanismo de la corrupción pública, porque evita que la gente utilice la política para ganar un puesto público grande o pequeño, y solamente se contrataría en base a la capacidad, y lo más importante no tendrían los políticos ni medios ni necesidad de valerse de la promesas de empleos para captar simpatizantes con promesas de ventajas económicas derivadas del erario público.
Esto es bueno hasta para lo mismos políticos, porque dado el estado de clientelismo a que hemos llegado, muchos políticos se arruinan.
Otra cosa buena e importante de esto es que los Secretarios de Estado y Directores de las corporaciones públicas, al no ser políticos, tendrían que ser en base a la pura competencia, y lo que es más importante todavía es que como tampoco podrían formar alrededor de ellos una corte de verdaderos secuaces como ocurre ahora. Con esto, se eliminará la Cosa Nostra».
Es decir, se eliminaría esta verdadera mafia.

