A partir de un acertado acuerdo entre el expresidente Preval y el doctor Leonel Fernández, el Estado Dominicano decidió colaborar en la donación de una universidad en la zona norte del hermano país. República Dominicana actuó consciente de tres realidades:
-La masiva migración de pobladores de Puerto Príncipe afectados por el terremoto hacia la zona fronteriza y consecuentemente el surgimiento de pequeños poblados en esa región.
-El papel que puede desempeñar una universidad en la promoción y fomento del desarrollo.
-El efímero efecto de la ayuda asistencial. La universidad está a unos meses de inaugurarse, por lo que sugerimos crear, por orden presidencial, un comité ejecutivo y ejecutante, que se asegure de que:
1-En la construcción de la universidad se incluya una residencia para profesores/as, lo cual facilitaría el intercambio técnico entre ambos países.
2-La creación de un Departamento de Acción Comunitaria dentro del currículo de la futura universidad, que facilite la captación de estudiantes, en prácticas especificas, para un programa de desarrollo comunal en la zona inmediatamente aledaña al centro de altos estudios.
3-Iniciar la acción comunal con un mapeo y estudio de la zona donde se establecerá la universidad.
4-Prestar especial atención al grupo poblacional compuesto por mujeres, el tejido social más permanente de la población haitiana, y en ese grupo a las madres solteras.
5-Identificar las habilidades existentes y tradiciones culturales de la población meta, para aprovechar el capital cultural acumulado.
6-Diseñar con entidades dominico-haitianas con vasta experiencia en capacitación para la creación de microempresas y micro crédito, una metodología de trabajo de fácil comprensión y aplicación con poblaciones marginales.
7-Crear un proyecto piloto en artesanía que además integre un componente de organización comunal, salud, cuidado infantil, educación básica y formación en género, en una localidad especifica, evaluable a un año, con el objetivo de su posible multiplicación a otras comunidades.
8-A partir de ese proyecto, articular un programa a largo plazo de desarrollo fronterizo desde de la Universidad.
A dos años del terremoto, este proyecto podría ser un ejemplo de acciones concretas de reconstrucción nacional, en una paupérrima nación donde más de mil ONG se disputan, como aves de rapiña, una ayuda de la cual solo un 2% ha llegado a la población marginal. Una de las tantas violaciones cotidianas, donde el abuso sexual de un joven haitiano por soldados de la MINUSTAH, es apenas una vejación más que avergüenza a un país tan digno y amado como lo es el Uruguay.
