Por manejo sesgado o negligente algunas investigaciones sobre crímenes o delitos devienen en fiasco, pero sería de justicia señalar que otras cumplen su cometido cuando son encaminadas de forma diligente, eficiente y responsable, como fueron las relacionadas con el atentado contra David Ortiz y las de turistas fallecidos en hoteles dominicanos.
Con una mezcla de burla y escepticismo fueron recibidos por amplios núcleos de la población los resultados de la indagatoria dirigida por la Procuraduría General que determinó que el expelotero no era el objeto de ese atentado, sino que estaba dirigido contra Sixto David Fernández Vásquez.
El propio Ortiz contrató al excomisionado de la Policía de Boston para que realizara una investigación independiente a los fines de determinar si el disparo que por poco le cuesta la vida estaba dirigido a su persona, pero los resultados de esas pesquisas coincidieron plenamente con lo expuesto por el procurador Jean Alain Rodríguez.
En torno a los fallecimientos de varios turistas en hoteles de la zona este, la Procuraduría General determinó que esos decesos obedecieron a razones naturales, lo que fue confirmado por otra investigación realizada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), de Estados Unidos. Aunque tarde, valen los aplausos.
Padre ejemplar
El presidente Danilo Medina describió a su padre, Juan Pablo Medina, fallecido el domingo, como “íntegro, trabajador, humano con profunda fe cristiana”, un hombre bueno que inculcó a sus hijos valores tan preciados como la integridad, honradez y respeto por los demás.
La sociedad ha expresado pesar por el fallecimiento de don Juan Pablo, así como profunda admiración por el perfilado de su vida, que fue la de un trabajador incansable, que enseñó al hoy mandatario a conocer las necesidades del campesino dominicano que después lo tendría en cuenta al momento de realizar sus “visitas sorpresa” .
Ante la tumba de su padre, el Presidente pudo hablar con esmerada satisfacción del valor de la familia, del orgullo de poder disfrutar de un progenitor ejemplar, promotor de valores, que dispensó amor y respeto a los demás como si fueran los suyos.
La familia Medina Sánchez tiene sobrados motivos para sentirse orgullosa por haber poseído como padre y tronco familiar a un ser humano de tan excepcionales cualidades, cuyo ejemplo de vida valoran sus hijos como invaluable tesoro.
El Nacional participa del pesar nacional por la muerte de don Juan Pablo Medina, extiende solidaridad y aliento al Presidente y a todos sus familiares y ruega al Altísimo que acoja en su seno a ese padre ejemplar.

