Opinión

Vargas Llosa

Vargas Llosa

 

Manuel Hernández Villeta
manuel25f@yahoo.com

 

Las ideas se combaten con otras ideas. Nunca el pensamiento se puede cercenar con el sable, o ahogarlo con la picana. La intolerancia puede ser tan mala como la mentira, manejar erráticamente los datos, o sencillamente con el no compartir los temas y querer matar por ello.

Mario Vargas Llosa tiene todo el derecho de expresarse sobre el tema que le venga en gana, en una sociedad global, donde el mundo es uno, y se puede seguir cualquier acontecimiento minuto a minuto donde sea y como sea.

A Vargas Llosa no hay que enmendarle planas. Es un intelectual que sabe lo que escribe, y a favor de quien discurre su pluma. Si no está de acuerdo, diga su verdad. Cambió de posición y de ideas hace mucho tiempo, y si una vez fue vanguardista, todo lo dejó porque el compromiso social no aporta frutos económicos.

La única forma de enfrentar a Vargas Llosa es levantar lo que muchos consideran defensa nacional en contra de la intervención haitiana. Carajo, ¿son los haitianos el principal mal dominicano?. ¡No!. Pero cuidado, una defensa seudonacionalista, puede servir para justificar realidades que llegan a violaciones de los derechos humanos.

Vargas Llosa hace mucho cambió de caballo. Para él el boon latinoamericano ya superó la etapa de los recuerdos. El compromiso social con la verdad a través de la literatura, fue, para él, un pasatiempo de joven que veía transcurrir la década de los sesenta.

Por algo muchos de los neo-intelectuales y economistas globalizados han llamado a los sesenta y sensenta la década pérdida. Vargas Llosa perdió esos recuerdos. Como mucho le llegaran los pagos literarios por las nuevas ediciones de La Ciudad y los Perros.

El boom de los sesenta encontró una América en situación explosiva, cuando tomaron su pluma y rompieron con los viejos moldes literarios sus principales jóvenes literatos representantes: Julio Cortazar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.

El Nacional

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