SANTIAGO. Con el apellido Martínez ha llegado al campamento de las Aguilas Cibaeñas un fenómeno del pitcheo que al verle lanzar en el bullpen y escuchar como le llaman recuerda al gran lanzador Pedro Martínez, dueño de una gran historia beisbolera que llena de orgullo a los dominicanos.
Porque es pequeño y sin músculo como era en su comienzo Pedro.
También porque al llamarle responde por Martínez y tira fuego cuando suelta le pelota y nadie cree que de ese físico puede salir tal rayo.
Pero diferente a Pedro, responde al nombre de Carlos Martínez, y no tira las 97 millas del astro retirado ¡Carlos lanza hasta a 101 millas por hora¡
También cuando suelta sus rompientes permite recordar a Pedro, lo hace con el mismo estilo y un repertorio de sliders, sinkers, cambio y la recta que llegan mortales al mascotín.
Carlos tiene cara de niño y al hablar muestra una madurez, increíble. Así era Pedro. Muchos me llaman el segundo Pedro, admite sonriente Carlos, una joya que los Cardenales cuidan con recelos.
Es nativo de Puerto Plata y fue firmado en el 2010. Tiene 21 años cumplidos en septiembre pasado, y ya en el 2011 fue catalogado por Béisbol América como el prospecto número tres de los Cardenales.
El verano pasado jugó dos niveles en las menores. Inicio en la Florida State League, con foja de 2-2, efectividad de 3.00, en siete partidos como abridor, 11 carreras limpias, 29 hits en 33 entradas, dio 10 boletos y ponchó a 34.
En doble A, concluyó con 4-3, 2.90 de efectividad, cedió 22 boleto y 58 ponches. Sus totales en ambos circuitos fueron de 6-5, 2.93 de porcentaje de carreras, en 22 partidos consumió 104.1 entradas, le anotaron 34 carreras, cedió 32 bases y 92 ponches.

