México. EFE. México celebró ayer el Día Mundial del Medio Ambiente acuciado por «la falta de justicia ambiental» y sin proponer, a seis meses de acoger la próxima Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático, soluciones para las secuelas de este fenómeno que padece en carne propia, denunció Greenpeace.
Efectos como el deshielo de los glaciares de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y la deforestación masiva exigen que «la preocupación» que tiñe los discursos del presidente Felipe Calderón se refleje «en hechos», indicó a Efe la responsable de comunicación de Greenpeace México, Cecilia Navarro.
Hechos que disten de la promesa, incumplida según Greenpeace, que México hizo hace dieciocho años en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro: quien contaminase en su territorio, tendría que pagar.
Para Navarro, existen muchos ejemplos de la necesidad de una ley de responsabilidad ambiental, aunque citó como paradigmático el de la minera San Xavier, una filial de la canadiense New Gold que continúa sus operaciones en San Luis Potosí pese a las advertencias de organizaciones ecologistas y de la propia justicia mexicana.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) exigió en 2009 un plan de cierre definitivo a San Xavier.
Aferrada a un recurso de amparo que fue sobreseído en abril, la empresa prosigue sus actividades de procesamiento de minerales a cielo abierto.

