POR: Mathieu GORSE
LONDRES. AFP. Londres, el refugio preferido de los multimillonarios rusos, tendría mucho que perder en caso de sanciones a Rusia por su injerencia en Ucrania, estiman los analistas. «Las sanciones contra Rusia podrían dañar a Londres y, por lo tanto, a Gran Bretaña, porque Londres es el corazón de la economía británica», estimó Joshua Raymond, de City Index.
Se vería afectada «porque, en primer lugar, una cantidad considerable de activos rusos se encuentra en Gran Bretaña», subrayó el analista.
Las grandes empresas de hidrocarburos Gazprom, Rosneft o Lukoil, el operador de telefonía celular MegaFon o el banco Sberbank, son algunas de las 70 empresas rusas que cotizan en parte en la bolsa de Londres. Las lujosas residencias de Kensington y Chelsea, cuyo equipo de fútbol pertenece al magnate Roman Abramovich, son el hogar de muchos rusos.
La gran presencia rusa ya ha sido objeto de un programa de telerrealidad, «Meet the Russians» (conozca a los rusos).
Según un estudio publicado recientemente por el constructor de jets privados Beechcraft Corporation, los rusos son los primeros en el podio de los extranjeros que en 2013 compraron un bien inmobiliario superior a un millón de libras. 264 rusos se gastaron 650 millones de euros.
«Si esos activos quedan congelados» por las sanciones «y los rusos no pueden comprar bienes inmobiliarios en Londres, eso pondría fin a una de las fuentes de la burbuja de precios londinense, poniendo en peligro el precio de los bienes» de la capital y corriendo el riesgo de que se forme una bola de nieve que acabe afectando a la economía británica en conjunto, advirtió Joshua Raymond.
¿Sería todo eso un buen motivo para que el gobierno de David Cameron trate de evitar sanciones que puedan afectar a la City?
Eso parece deducirse del documento que llevaba en la mano uno de sus consejeros y que fue fotografiado con teleobjetivo delante de Downing Street: el gobierno «no tendría que apoyar, por el momento, sanciones comerciales (…) o cerrar a los rusos el centro financiero de Londres», decía el texto.
Una visión compartida por la comunidad financiera. «Tienen que proteger el mercado inmobiliario, tienen que proteger a la City de un modo u otro», juzgó Ishaq Siddiqi, de ETX Capital.
Para silenciar las críticas que podría provocar un país más interesado en su distrito financiero que en el derecho internacional, el ministro de Relaciones Exteriores William Hague dijo el martes en el Parlamento que ese documento «no es necesariamente una guía de las decisiones que tomará el gobierno de Su Majestad».

