Los problemas en el tránsito siguen agravándose. Ahora los vendedores ambulantes usan los pasos a desnivel y elevados para vender sus mercancías durante las horas pico, cuando los taponamientos son más largos y prolongados. Debajo de esas estructuras se venden pinchos, celulares, parabrisas, cables cargadores, pilas y oros artículos. También, ofertan sus servicios los limpiadores de cristales, los vendedores de tarjetas telefónicas y de todo tipo de frutas.
Los vendedores se mueven en vía contraria ofertando sus mercancías a los conductores que observan no sin asombro ese panorama que evidencia el desorden y la desorganización en que se desenvuelve la sociedad dominicana en el siglo XXI. Caminar en vía contraria les permite estar frente a los conductores, observar sus movimientos y maniobrar para evitar ser atropellados.
La situación adquiere mayor dramatismo en las avenidas 27 de Febrero, Máximo Gómez y John F. Kennedy.
Los automovilistas se molestan cuando los vendedores les tocan los critales para ofertarles los productos que comercializan.
Los motociclistas aprovechan las situación para violar la disposición que les prohíbe transitar por túneles y elevados.
Los agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) ni de la Policía han podido hacer cumplir esa disposición cuya violación pone en peligro la vida de motociclistas y automovilistas.
Esos problemas se resuelven aplicando la Ley de Tránsito, afirma Teresa Alfonso, quien no se explica cómo los accidentes no ocurren con más frecuencia en una ciudad de tanta circulación desordenada de vehículos.
Tenemos que enfrentar esos problemas con la Ley, porque no vivimos en una selva, porque se supone que somos una sociedad de gente civilizada, no una selva donde predomina la ley del más fuerte, continuó diciendo.
Sebastián Agramonte, profesor universitario, considera que la ausencia de autoridad en República Dominicana es el peor problema que confrontan sus ciudadanos, en la lucha por alcanzar el desarrollo económico y social.
En una sociedad donde las autoridades digan que no tienen capacidad para cobrar las multas que imponen no hay nada que hacer, observó Agramonte, quien considera irreversible el grado de degradación alcanzado por la sociedad dominicana.
Agramonte se refirió a recientes informaciones periodísticas que revelan que la AMET cobra apenas el 3 por ciento de las multas que impone a los automovilistas infractores de la Ley 241 sobre Tránsito Terrestre.
La información en cuestión señaló que los tribunales de tránsito registran a personas que han acumulado hasta 400 infracciones sin pagar una sola y siguen conduciendo sus vehículos sin ningún inconveniente. Además, que las multas que los tribunales de Tránsito no cobran perimen un año, de acuerdo a la Ley.
UN APUNTE
Tierra de nadie
La capital es tierra de nadie. Por esa razón, las autoridades no han podido ejecutar la medida que dispone prohibir el tránsito de vehículos pesados en la avenida George Washington, desde su intersección con la Máximo Gómez, en el Paseo Padre Billini, y la Presidente Francisco Alberto Caamaño Deñó, hasta su intersección con la calle Juan Parra Alba.

