POR: Danilo Cruz Pichardo
d_cruzpi@hotmail.com
Todas las grandes agencias de prensa internacionales responden a los intereses del imperio. Lo propio se puede decir de las poderosas cadenas televisivas que manipulan los disturbios conspirativos que se escenifican en venezuela y ofertan la percepción mundial de que el gobierno revolucionario está masacrando a un pueblo indefenso.
Nada más falso. Durante más de una semana de protestas violentas (violatorias a las leyes, porque alteran el orden y destruyen propiedades públicas) apenas se han registrado tres muertes, las que resultan inevitables ante un desbordado ambiente de violencia de fuerzas conservadoras que gozan del auspicios de sectores locales y externos que procuran adueñarse del petróleo venezolano.
Originalmente eran protestas estudiantiles, pero el gobierno otorga un 9% del PIB en su presupuesto nacional a favor del sector educativo. ¿Qué otro país del continente ofrece una partida similar hacia ese servicio público? Además, a partir del ascenso al poder del extinto Hugo Chávez millones de venezolanos han salido de la pobreza.
(La confrontación interna en todo momento ha estado focalizada con la burguesía especuladora y evasora de impuestos, con políticos desfalcadores y, naturalmente, con el imperio que ya no puede sustraer graciosamente el petróleo venezolano ni trazar pautas políticas).
Pero con la agresiva manipulación mediática que implementa la derecha mundial en contra del gobierno de Maduro es difícil que la gente perciba virtudes. A diario le atribuyen ser un hombre inculto y chofer de autobús, como si esto último fuese un antecedente deshonroso. Todo lo contrario.
Inclusive en nuestra población pocos valoran el carácter solidario de Maduro con los países pobres, incluyendo al nuestro, que se benefician con el suministro de petróleo financiado y a bajos intereses. Contrariamente observo justificación a golpe de Estado a un gobierno constitucional como el de Venezuela, mientras aquí, con razones sobradas por el desastre dejado por Leonel, desaprueban las protestas, aun sean pacíficas, y las califican de métodos desfasados.

