El presidente Hugo Chávez ha logrado grandes transformaciones sociales en toda Venezuela respondiendo a un fuerte e irrefrenable deseo de cambio. En él se manifiestan permanentemente los más recios deseos de conseguirlo, teniendo a su favor lo que Bertrand Russell explica como ¨leyes de la dinámica social¨ establecidas en términos de poder. ¨El concepto fundamental de la ciencia social es el poder¨, entiende Russell.
A menos de un mes de las elecciones presidenciales, hemos conseguido una muestra significativa del panorama reflejado en esas transformaciones. Nos hemos movido entre Valencia y Caracas para ver y escuchar, sin esperar que nadie nos cuente. Las evidencias de cambio son irrefutables. Conocer y haber vivido con el pueblo venezolano nos permite tener referencia prácticas, de ninguna manera teórica.
Su alegría contagiosa e infinito buen humor se dejan sentir con la fuerza y entusiasmo de una gaita llanera. Con la diferencia, como he visto, de que toda esa alegría están llegando a los corazones de las grandes mayorías, privadas antes de una adecuada alimentación, oportunidades de trabajo y acceso a la educación, la salud y la seguridad social.
En una economía horizontal, como la que pudimos apreciar en ese país, son infinitas las posibilidades de cada ciudadano de crecer e insertarse en la vida productiva, en el sentido más amplio y moderno. Andando por Caracas y Valencia, pudimos ver a un pueblo activo y participativo, ejerciendo en las calles su capacidad de compra y deseos de compartir. Plazas, restaurantes, teatros y parques abiertos repletos de personas, en quienes puedes apreciar una mirada de esperanza y las más entusiastas manifestaciones de buena fe.
Nos llamó poderosamente la atención ver a una inmensa cantidad de jóvenes, en edad de estudiar, empleados en tiendas, restaurantes, oficinas de servicio, en fin, incorporados a la vida productiva de la manera más digna y provechosa. Debo agregar, en esta parte, que abundan los letreros en establecimientos comerciales ofreciendo vacantes de empleo para jóvenes, estudiantes y recién graduados
Si nos alegró ser testigos de tan auspicioso panorama, más nos gustó comprobar que el candidato oficialista haya hecho un uso moderado de los espacios abiertos y los medios convencionales. La propaganda es todo lo discreta que pueda ser una acción descentre y respetuosa. Y nosotros, los dominicanos, que sabemos lo dañina y abusiva que puede ser una campana excesiva, podemos apreciar el valor de las discretas formas que se presentan en el cursante proceso electoral de Venezuela.

