Dame la libertad o dame la muerte”, esta frase lapidaria de unos de los héroes de la revolución norteamericana Patrick Henry hoy adquiere singular importancia ante la tragedia social y económica de un hermano y legendario pueblo latinoamericano que hoy grita; “Venezuela libre!”.
Si una Venezuela libre que no puede seguir viendo a su país sucumbir y perecer como botín a manos y conveniencia de unos pocos desalmados supeditados por un discurso rancio, trasnochado y fallido, socialista y revolucionario que ha demostrado históricamente no funcionar porque nunca han creado ni fomentan riquezas.
Esta dictadura ideológica, férrea y económica cuyo soporte y mejor ejemplo de fracaso es el modelo cubano que se ha sustentado por la fuerza, generando recursos escasos y poca calidad de vida a su noble pueblo estancado en el tiempo para satisfacer las ambiciones personales de sus gestores que no les importa el verdadero sentir y sufrir de todo un pueblo.
Venezuela resurgirá de sus cenizas
El régimen fracasado socialista que encanó Chávez, quien tenía definitivamente más luces que Nicolás Maduro, palurdo pero a la vez osado al extremo, porque parece desconocer o ignorar la historia contemporánea y el destino que sufrieron otros dictadores y sus anillos de poder en cuyo accionar pusieron primero sus intereses personales, violando derechos, corrompiendo y abusando de su poder temporal absoluto como fue el caso de Manuel Antonio Noriega, entre otros.
Venezuela cuya crisis socioeconómica y política se inició con el surgimiento de Hugo Chávez fruto del descontento con los partidos tradicionales, así como puede ocurrir en nuestro país, se agravó y se desplomó con Nicolás Maduro con una marcada hiperinflación, escalada de delincuencia, desigualdad social, baja calidad de vida, narcotráfico y sus recursos espurios y una emigración masiva buscando alivio y mejores realidades en otros países.
En nuestro país es muy notoria esta inmigración y hasta ahora ha sido positiva, destacándose por su buena educación, emprendedurismo, buen cumplimiento cívico y laboral, etc. Venezuela resurgirá como Lázaro de sus ruinas y este capítulo amargo y sus actores pasaran sin gloria al zafacón de la historia, algunos terminaran injustamente en un exilio cómplice protector y otros recibirán verdadera justicia por sus abusos megalómanos, ciegos, sordos y mudos en un calabozo frio del hermano mayor de la democracia americana.
Todos somos y todos queremos una “Venezuela libre”.

