A propósito de las elecciones regionales, Condoleezza Rice dijo que sus resultados «demuestran que la oposición está viva y saludable en Venezuela y que algunas de las políticas del gobierno, que francamente no han servido a los intereses del pueblo venezolano, están encontrando la oposición de los venezolanos… La oposición ha encontrado su voz». La secretaria de Estado toma partido contra el Gobierno Constitucional de Venezuela y contra el presidente Hugo Chávez. Como otras veces, la arrogancia le impide guardar las formas.
Su pronunciamiento pone en evidencia el interés de los halcones por recuperar lo que han perdido en Venezuela, y revelan que para obtener el domingo 23 de noviembre por la vía electoral las gobernaciones de los estados de Carabobo, Miranda, Táchira y Zulia y la Alcaldía Mayor de Caracas, la oposición venezolana contó con el apoyo y con el financiamiento de Estados Unidos. Condoleezza Rice jamás celebraría un triunfo ajeno.
Eva Golinger, en su artículo La Injerencia Ganó las Elecciones Venezolanas, denuncia que sólo en este año la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), la Nacional Edowment for Democracia (NED) y sus agencias afiliadas, invirtieron 4.7 millones de dólares y que desde el año 2000 esa oposición ha recibido más de 50 millones de dólares.
Asegura que otras organizaciones de Estados Unidos y fundaciones como las alemanas Konrad Adenauer y Friedrich Ebert, la canadiense FOCAL y la española FAES, participan en programas sociales que, en realidad, van dirigidos a disminuir la influencia del chavismo.
Es oportuno el llamado de Golinger, igual que la exhortación del académico estadounidense James Petras, a analizar la situación política.
A la lucha por la soberanía, los sectores de avanzada en Venezuela deben añadir el objetivo de aumentar la conciencia socialista en las masas y el desplazamiento total de la oligarquía, que conservan el dominio del sector financiero y la propiedad de grandes extensiones de tierra.
La oligarquía se atrinchera y la lucha de clases se manifiesta en forma más cruda. No es casual que gobernadores de oposición critiquen la colaboración de los médicos cubanos, que sirven a quienes la olgarquía ignora.
Las elecciones del pasado 23 de noviembre mostraron que sigue siendo fuerte el liderazgo de Chávez y que es alto el nivel de aceptación del Gobierno en las mayorías. Los candidatos del Gobierno ganaron 17 estados y en casi todos los municipios.
Para enfrentar el avance de la oligarquía golpista, el Gobierno deberá profundizar la penetración, mediante la idea y también mediante la acción, en la conciencia de la población. El aumento en el apoyo al proyecto socialista ha de ser cuantitativo y cualitativo, por lo que se requiere actuar en forma contundente contra la injusticia, fortalecer los proyectos de autogestión y combatir la corrupción y la ineficiencia en todos los frentes.
Condoleezza Rice pretende desconocer que eso es posible, pero la realidad se lo pondrá de frente.
En las mismas declaraciones, se refiere a la colaboración militar entre Rusia y Venezuela, diciendo que no altera la correlación de fuerzas.
No creo que hay duda alguna sobre quién tiene el dominio del poder en el Hemisferio Occidental, dice. Pero acusa al Gobierno de Venezuela de intentar desestabilizador la región. Habla en velada defensa de su aliado principal, el gobierno que encabeza el ultraderechista Álvaro Uribe Vélez.
Uno de los gobernadores electos, Henrique Capriles, ha manifestado su intención de encargar a israelíes el entrenamiento de los policías de Miranda. Chávez ha proclamado que esa fuerza extranjera entrará a Venezuela. ¿Buscaría Capriles en Colombia a los pretendidos asesores para ahorrarles el largo viaje?
No es infundada la sospecha de que detrás de las agencias imperialistas vienen las tropas. En nuestros países hay registro de estas experiencias.
Los halcones buscan recuperar el dominio de la política exterior y de los sectores estratégicos en Venezuela El avance de la conciencia de clase y la lucha por la soberanía plena harán fracasar el proyecto. Un reto para el Gobierno, y para Chávez, por supuesto.

