Opinión

Venezuela, Trump y Putin

Venezuela, Trump y Putin

Que Donald Trump y Vladimir Putin hablaran por teléfono hora y media después del fracaso del golpe de Estado o del supuesto acuerdo para resolver la crisis de Venezuela, valida las evidencias de que existía algún arreglo al respecto. Y que tras el desenlace de los acontecimientos algo que tiene que ver con Rusia salió mal. De no ser así cuesta aceptar que Trump se comunicara con Putin durante tanto tiempo.
Los que tienen ojos para ver pueden darse cuenta de que el injerencismo en los asuntos venezolanos no es solo de Estados Unidos. Rusia también tiene sus intereses, que posiblemente no sean otros que garantizar el pago de la cuantiosa deuda contratada por el presidente Nicolás Maduro para mantenerse en el poder. Tan pronto las potencias definan una carta de ruta la salida de Maduro, con todo y el respaldo que le han dado los militares, puede darse como un hecho.
La liberación del líder opositor Leopoldo López, quien estaba bajo prisión domiciliaria, es una señal de que los días de Maduro pueden estar contados. Hay que ser muy ingenuo para pensar que por un supuesto indulto del presidente del Parlamento, Juan Guaidó, los militares que custodiaban al dirigente político, hoy recluido en la sede de la embajada de España, lo iban a dejar en libertad. No está confirmado, pero tampoco se puede descartar la versión de Washington de que existía un acuerdo para enviar a Maduro a un exilio dorado en Rusia.
El supuesto plan, que pasaba por la convocatoria de elecciones presidenciales este mismo año, contaría con el visto bueno del presidente del Tribunal de Justicia, Maikel Moreno; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, así como el comandante de la Guardia Presidencial, Iván Hernández Disla. Se habla de que hasta el ministro del Interior, Néstor Reverol, estaba al tanto del proyecto. El alegado arreglo se frustraría a última hora por desacuerdo con Rusia.
Cierto o no la hora y media que Putin y Trump conversaron el viernes por teléfono sobre la crisis de la nación suramericana y otros conflictos, si bien no despeja el panorama, da visos para pensar que buscan consensuar una salida a un conflicto que comenzó con la aplastante derrota del oficialismo en las elecciones parlamentarias de 2015. Desde entonces el Gobierno se ha amparado en la represión y toda suerte de maniobras para perpetuarse en el poder.
Aunque Maduro ha resultado fortalecido del malestar originado con la liberación de López y la salida a la calle de la oposición, al menos aparentemente, puede proyectarse que su salida del poder es inminente, entre otras razones porque las presiones internacionales tornan la crisis venezolana cada vez más irresistible.

El Nacional

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