Sin poder ofrecer garantía de que se ejecutará el anunciado paquete de medidas restrictivas para afrontar los efectos de las alzas de precios del petróleo y de materias primas, el presidente Leonel Fernández pudo anoche en su discurso a la nación esbozar una panorámica sobre la intensidad de la crisis y la necesidad de que el Gobierno frene de golpe el dispendio en el Gasto Público.
La reducción de un 12 por ciento en el gasto del Gobierno, con excepción de los Ministerios de Educación, Salud y programas sociales, constituye la iniciativa más relevante de todas las enumeradas por el mandatario, porque envía una clara señal de que, esta vez, el litoral oficial estaría en disposición de apretarse el cinturón.
Acosado por las circunstancias, el Presidente ha puesto freno al crecimiento de la economía, al prohibir el inicio de nuevas construcciones públicas y concentrarse en concluir las ya iniciadas, la mayoría de las cuales fueron erigidas en el polígono central del Distrito Nacional.
Para consolidar ese ambiente de austeridad, el mandatario dispuso que el Ministerio de Hacienda transfiera de manera directa a las distribuidoras de electricidad, el pago de la factura consumida por las diferentes dependencias oficiales, que también serían sometidas a un régimen de ahorro de energía.
El Presidente dispuso también prohibir durante un año las exoneraciones de los impuestos aduanales y de Transferencias de Bienes Industrializados (Itebis) a todas las instituciones gubernamentales, que también tendrán restricciones para adquirir equipos de alto consumo de energías.
Difícil será la ejecución del ambicioso proyecto para la conversión al uso de gas natural de 20 mil vehículos del transporte público que utilizan gas de cocinar, porque la mayoría de esas unidades tienen la categoría de chatarras, con menor valor que el quipo que se les insertaría.
Ojalá que el Ministerio de Agricultura, Inespre y Comedores Económicos cumplan con la promesa del jefe de Estado de asistir a 300 mil pequeños y medianos productores agropecuarios y de fortalecer la red de protección social a través de la instalación de Plazas Agropecuarias.
El Gobierno está compelido a cumplir al pie de la letra su programa de ahorro y restricción, que procura aliviar el impacto del alza del petróleo, única manera de convencer a una incrédula población, que ante el repetido incumplimiento oficial ha acuñado la máxima de Santo Tomás de ver para creer.

