Son los hechos y las estadísticas las que indican que República Dominicana ha retrocedido en todos los órdenes desde el año 2004 al día de hoy. En vano se persiste en una campaña mediática para ofertar una percepción de progreso económico que solo alcanza a los funcionarios del presente gobierno.
¿Conocía usted la situación económica de miembros de la cúpula del PLD antes de adueñarse de los diferentes estamentos estatales? Para que pueda hablar con propiedad le dejo como tarea la investigación socio-económica de cada uno de esos señores, muchos de los cuales conocí en la universidad del Estado.
El progreso de esos caballeros ha sido increíble. Sus fortunas, que compiten con las de empresarios dominicanos de apellidos sonoros, no podrán justificar nunca. Y el temor a la cárcel les ha llevado a adueñarse de la Suprema Corte de Justicia, la que controla todas las demás instancias de la judicatura nacional.
Bajo la conducción del PLD desapareció el carácter democrático, el cual se sustenta en la división de poderes, tal como lo concibió originalmente Montesquieu. El gobierno controla todos los poderes. Eso se llama retroceso institucional.
Con un metro sobreevaluado y torres que, en muchos casos, provienen del lavado no se progresa, mientras el país ocupa los primeros lugares en corrupción administrativa y deficiencias en educación, salud, energía eléctrica, viviendas, agua potable y seguridad ciudadana.
Creciendo la pobreza, la inflación y el desempleo (en zonas francas hay cien mil empleos menos), no se puede hablar de progreso. Extorsionando y pidiendo comisiones millonarias en dólares a los inversionistas extranjeros, tampoco se puede hablar de progreso. Estamos en presencia de un verdadero retroceso.

