Opinión

Verde, color esperanza

Verde, color esperanza

Ernesto Guerrero

Los que asistimos al llamado de la marcha verde somos ciudadanos indignados por la corrupción y la impunidad con la que opera el clan político enquistado en el poder.

Para mi es vergonzoso ver gente de mi generación, que combatió con firmeza las injusticias sociales, sea la misma que reniega las enseñanzas del maestro, cuando en plenitud de sus facultades fundó un partido «para servir al pueblo».

Durante décadas, los escándalos de corrupción han estado presentes en casi todos los gobiernos. Entre los casos más debatidos están Baninter, Sun Land, Tucanos, OISOE, y Odebrecht. Este último genera amplio rechazo, por ser reciente, involucrar directamente al presidente, además de la ominosa presencia de esta multinacional, que todavía opera impunemente en el país.

La maniobras de la red mafiosa que tramaba desde aquí sobornando políticos para obtener jugosos proyectos, no ha sido suficientemente dilucidada. Solo por declaraciones de Temístocles Montás sabemos que parte del dinero se usó para financiar la campaña de reelección, y que Joao, el ingenioso maquinador y hoy preso en Brasil, fue uno de los más aclamados colaboradores de Danilo.

El presidente «quién sabe por cuales razones», deja escapar la oportunidad de redimirse y terminar con un buen gobierno. En lugar de liquidar los vergonzosos actos de corrupción en su gobierno, ha preferido callar y hacer caso omiso a los reclamos de la población que se manifiesta a través de multitudinarias marchas y recolección de firmas.

El reclamo de 700 millones más, para terminar las «contaminantes» plantas de carbón de Punta Catalina es una muestra de arrogancia y poder con que se siente Odebrecht. La complicidad se hace evidente cuando nuestro patético Procurador deja en cuestionamiento su capacidad y reputación, al presentase ante los medios con una sorprendente desfachatez intentando justificar con mentiras y sandeces su inoperancia frente a este caso.

La participación en las marchas verdes convocadas por un conglomerado de organizaciones de la sociedad civil es una de las pocas opciones para manifestar nuestra inconformidad. Es además un referente para nuestros hijos y nietos, de que nos movilizamos con la esperanza de que ellos tuvieran un mejor futuro.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación