Opinión

Vergüenza

Vergüenza

El abochornamiento, la vergüenza está tocando a un apreciable conjunto de familias dominicanas. Parte de la población, la más honesta y con sólidas bases de educación hogareña, está siendo sensible al enterarse de abusos, corrupción, violencia, nepotismo, crímenes, dados a conocer por todos los medios de comunicación existentes.

La lista de casos negativos muestra una gran e intensa persistencia, creando un estado de turbación, de vergüenza doméstica, tal vez nunca vista con tanta seguridad por la ciudadanía consciente.

Con el aturdimiento se despierta el repudio. Estamos entrando en renglones estadísticos alarmantes. La gente se siente abochornada.

Y es que esta sociedad desconocía el espeso grado de perversión, fraudes, robos de cuello blanco, asesinatos tipo gansteril, ahora poblando la memoria.

La impunidad, según señalan comentaristas de diversas posiciones políticas, se manifiesta, se siente, todavía sin final comprobación, porque todo se oculta.

El aturdimiento empuja a la lucha a favor de una vida segura. Dominicanos que viajan dicen tener conciencia de lo que es vergüenza, deshonra, cuando escuchan comentarios negativos acerca de la vida nacional, que pierde parte de su pasividad, justo es reconocer, por  motivos como la pobreza y la extensión de la drogadicción, entre otros. Vayan a España, vayan a Puerto Rico, a La Florida, y sentirán el oprobio, el abochornamiento, desde que le comenten los escándalos de la impunidad manifiesta,  vía conversaciones o noticias negativas que ensucian el hábito social.

De la honesta familia criolla.

Aquí llegó la modalidad de raptos de personas. Hasta el descaro público ha llegado un conjunto de delitos menores, como arrebato de prendas, manteniendo un estado de nerviosismo  hasta a los más humildes y simples trabajadores.

Más de 15 mil puntos de ventas de drogas… El desasosiego ha llegado a tal extremo que instituciones  reconocidas claman por una cruzada que rescate la moral del oleaje trágico que se ve llegar y que posiblemente corroerá las bases del turismo.

Los vacacionistas  temen a los lugares en donde la vida local se muestra en crisis de valores.

Se nota esta crisis en la cantidad de viejos políticos aferrados a  espacios que lógicamente deben ocupar jóvenes. Y es que se creen eternos. Y parece no son tocados por el sonrojo del nuevo milenio.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación