Opinión

Vergüenza dominicana

Vergüenza dominicana

José Antonio Torres

Nadie tiene dudas de que la OEA ha sido desde su nacimiento un órgano fracasado y obsoleto, que sólo ha servido a los intereses de EE. UU., de modo que la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) contra Venezuela, no es más que otra grotesca decisión de la que como siempre República Dominicana se hace cómplice.

En más de una ocasión la OEA ha sido definida como un cadáver político cuya trayectoria de servilismo, terminará consignándola al zafacón de la historia latinoamericana.

Los presentes en la reunión, entre los que se encontraba el flamante canciller dominicano Miguel Vargas, debieron enfocar, que el TIAR es un acuerdo netamente defensivo; Es decir un pacto de defensa mutua interamericano firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, Brasil.

De modo que el país debe estar vigilante para que no se invoque ese tratado para orquestar cualquier acción contra Venezuela u otra nación de la región.

Los dominicanos debemos recordar, aunque quizás los buenos vinos y las elegantes recepciones, hayan hecho que el canciller Miguel Vargas olvide las dos invasiones de que ha sido objeto nuestro pueblo de parte de EE. UU.
La última de ella fue orquestada desde el seno de la OEA e incluso contó con soldados de países de la región que vinieron a asesinar a un pueblo que sólo reclamaba el derecho a vivir en democracia, a que lo dejara ser el arquitecto de su propio destino.

Es bueno recordar que el TIAR nunca fue invocado cuando en 1982 Inglaterra tomó por la fuerza a las Islas Malvinas, propiedad por Argentina, y que por el contrario, EE. UU. se colocó del lado de los británicos contra el sentimiento latinoamericano que representaba Argentina.

En esa bochornosa reunión de la OEACosta Rica, Uruguay, Trinidad y Tobago, Panamá y Perú se abstuvieron, de modo que República Dominicana debió asumir una postura similar no sólo para salvar la honra de sus ciudadanos sino por respeto a los que ofrendaron su vida en defensa de la soberanía tanto en la invasión de 1916 como la de 1965. Dos ofensas q

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación