Por vigésimo primera ocasión consecutiva, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó de manera abrumadora una resolución de condena al embargo comercial que desde hace 50 años perpetra Estados Unidos contra Cuba.
Esta vez, Washington se quedó casi solo en su afán por justificar lo que se ha definido como un acto genocida, pues sólo obtuvo respaldo de Israel y la pequeña isla de Paula, frente al voto de 188 Estados que reclaman el fin del cerco contra La Habana.
Aunque el Departamento de Estado reiteró que mantendrá su política de aislamiento contra Cuba, no hay dudas que el mundo civilizado ha dado otra muestra de desagrado ante ese empecinamiento imperial.

