Residir en Villa Consuelo o transitar por sus calles es una odisea casi indescriptible, en pleno centro de la Capital.
Talleres de ebanistería funcionando en plena calle, puestos de expendio de de madera que ocupan las aceras de cuadras enteras, cementerios de electrodomésticos por doquier y montacargas que llevan mercancías de un comercio a otro, de un lado a otro de la calle, han convertido el lugar en un arrabal.
Las tiendas de ropas están instaladas en las aceras, con sus maniquíes, percheros y los vendedores, cuya principal misión es halar a los clientes por los brazos para convencerlos de que deben comprar sus mercancías.
Montones de sillas plásticas, escobas, cajas de chancletas y tenis, sanitarios usados, colchones, puestos de frituras, chatarras de vehículos, cementerios de hierro y cuantas cosas se puedan vender o fabricar impiden la libre circulación de los transeúntes y los vehículos, con la excusa de intensa actividad comercial que caracteriza la zona.
La mejor evidencia de que el caos y el desorden se apoderaron de ese populoso sector es la gigantesca planta eléctrica industrial que funciona en la acera de la calle Máximo Grullón, expidiendo un espeso humo negro y un ruido ensordecedor e impidendo el tránsito normal de los peatones.
Es imposible transitar por las calles Juana Saltitopa, Duarte, Bartolomé Colón, Felipe Vicini Perdomo, Eusebio Manzuela, José Martí y Baltazar de los Reyes sin exponerse a ser atropellado por un vehículo, debido a la gran candidad de obstáculos en las aceras y al enorme y caótico movimiento del tránsito.
UN APUNTE
Peligroso
Es imposible transitar por las calles Juana Saltitopa , Duarte, Bartolomé Colón, Felipe Vicini Perdomo, Eusebio Manzuela, José Martí y Baltazar de los Reyes sin exponerse a ser atropellado por un vehículo, debido a la gran cantidad de obstáculos en las aceras y al enorme y caótico movimiento del tránsito.

