Los cadáveres de dos hombres con heridas de bala encontrados en una calle del residencial Las Caobitas, de Bayona, y la muerte por desconocidos de otras tres personas en diferentes puntos de la ciudad son otra nota tenebrosa que sintetiza y resuena la alarma sobre la creciente ola de violencia que estremece a la población.
Casos como los de Miguel Escoto Canó, de 25 años, quien fue ultimado por desconocidos cuando salía de un garaje donde había dejado su vehículo, y Guillermo de Jesús Gutiérrez, de 24, muerto en las mismas circunstancias, amplifican la inseguridad que prevalece en las calles.
Escoto Canó residía en la avenida San Martín, 72, tercer piso, mientras que Gutiérrez vivía en la parte atrás de la calle 37, número 52, de Cristo Rey. En cuanto a los cadáveres encontrados en Bayona solo había sido identificado como Cristian Araújo Henríquez. Cualesquiera sean las causas los sucesos son una clarinada sobre el auge de la violencia callejera que cada día cobra nuevas víctimas.

