Opinión

Violencia, no

Violencia, no

Pedernales se ha convertido esta semana en el foco de atención de todo el país por la indignación que ha causado la muerte de los esposos Oneida Féliz y Julio Reyes a mano de dos hermanos de nacionalidad haitiana. El señor Reyes falleció en el acto de agresión y su esposa Oneida falleció este sábado pasado luego de permanecer por más de un mes en estado de coma.

El señor Luis Manuel Féliz Matos, alcalde de Pedernales afirmó que las autoridades haitianas han actuado con dejadez para entregar a las personas involucradas en este asesinato lo cual ha creado la ira en esa comunidad provocando incidentes entre dominicanos y haitianos al extremo que este lunes pasado circularon por las calles de este municipio vehículos equipados con megafonía advirtiendo a los haitianos que tenían de plazo hasta las 10 de la mañana del pasado martes para que abandonaran el pueblo so pena de represalias.

Esta medida sienta un precedente peligroso y debe de llamarnos a la reflexión porque esta acción es un síntoma del nivel de recelo e impotencia que se está gestando en toda la población a raíz de la invasión pacífica haitiana que esta amenazando no solo nuestra seguridad sino incluso nuestra soberanía misma con cómplices internos y extranjeros.

Es una realidad a la vista de todos la entrada masiva no de aquellos laboriosos inmigrantes con demostrada capacidad de trabajo, sino ya de lo peor de ese depredado país y su explotado pueblo por parte de sus elites y ex gobernantes a través de su tormentosa historia llena vicisitudes. Esta situación obligó el envió de militares para reforzar la seguridad de la zona y contrarrestar cualquier actividad de desorden que se pudiera producir lo cual fue confirmado por el comandante general del Ejército dominicano, Braulio Alcántara López.

Se informo que autoridades dominicanas se habían reunido con funcionarios haitianos para gestionar la entrega de uno de los responsables del crimen quienes huyeron a ese país donde fueron detenidos. Tal como advirtió el Ministro de Interior nuestro, Carlos Amarante Baret, nadie tiene derecho a tomarse la justicia en sus propias manos, ya que son las autoridades del orden y la Justicia las que deben apresar y castigar este asesinato.

Por eso venimos insistiendo en la necesidad de tomar medidas contundentes para frenar la entrada masiva de haitianos y repatriar a todos aquellos que se encuentran de manera ilegal como una especie cáncer y barril de pólvora que puede estallar en cualquier momento.

En nuestro artículo anterior de este medio hablamos de la necesidad de construir un muro en la frontera y que apliquemos nuestras leyes sin injusticias pero con mano firme, pero con violencia no.

El Nacional

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