Opinión

VISIÓN GLOBAL

VISIÓN GLOBAL

En su afán por demeritar el pasado proceso electoral, el Partido Revolucionario Dominicano ha perdido una preciosa oportunidad para proyectar su desempeño en esos comicios como un avance real en su proyecto de recuperar el poder en las presidenciales de 2012.

 Es cierto que el PRD sufrió una de sus derrotas más memorables ante el Partido de la Liberación Dominicana en el nivel senatorial, pero también tuvo avances en cuanto a diputados, alcaldes y regidores, lo mismo que en términos porcentuales, comparando cada caso con las congresionales del año 2006 y las presidenciales del año 2008.

 Sin embargo, en la dirigencia del PRD ha podido más su interés de presentar las elecciones como un amasijo de fraudes llevado a cabo por el PLD en complicidad con la Junta Central Electoral.

 Esa dirección torpe e incapaz se ha encargado de sembrar en la mente de su propio electorado que el vaso quedó medio vacío, en vez de medio lleno, y será cuesta arriba pretender luego reivindicar un desempeño decente de cara a los cruciales comicios de 2012.

 El PRD arribará a aquella cita con un altísimo porcentaje en contra, pues se ha probado que una buena parte de los electores dominicanos no vota por perdedores.

 Con cuatro derrotas a cuestas, más esa imagen de perdedor, el importante 41% que obtuvo en esas elecciones aun inconclusas -por culpa precisamente del PRD- esa organización llevará siempre las de perder.

 Sea el presidente Leonel Fernández, Danilo Medina, José Tomás Pérez, Francisco Javier García u otro de los presidenciables que presente el PLD, la percepción del pueblo será siempre la de que si el PRD lleva cuatro derrotas y el PLD cuatro victorias, no habría razones para suponer una variación.

 Lo mismo cabría para el PRD, en el cual no importa que sean Miguel Vargas Maldonado, Hipólito Mejía, Luis Abinader o cualquiera otro de los presidenciables, la mayoría del electorado lo percibirá derrotado antes del banderazo inicial.

 Máxime cuando ha sido el propio PRD quien se ha encargado de presentarse como derrotado en unos comicios que más bien pudo aprovechar como un buen arranque para futuras contiendas.

 Una de muchas debilidades que el PLD sabrá aprovechar para vencerlo otra vez, más aun cuando el partido morado ha pasado a ser, no sólo la formación política más grande del país, sino una maquinaria electoral demoledora, ayudada por una figura como Leonel Fernández cuyo carisma es capaz de motorizar el entusiasmo y la adhesión del pueblo hacia el candidato que él apoye.

El Nacional

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